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Fiesta en Puebla por 125º Aniversario de la presencia de los Salesianos en México, a la luz de la Pascua de Mons. Rosendo Huesca Pacheco PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Lunes, 27 de Noviembre de 2017 04:55

26 de Noviembre de 2017, Puebla: fue un día Domingo por demás singular, Fiesta de Cristo Rey, conclusión del año litúrgico preparándonos a iniciar el tiempo de Adviento; al mismo tiempo la celebración de las primeras Exequias por la Pascua del Exmo. Sr. Don Rosendo Huesca Pacheco, quien fuera el VII Arzobispo de Puebla, de 1977 al año 2009, y cuyo tránsito a la casa del Padre acaeció el 25 de noviembre a las 3 a.m. Pastor muy cercano a los Salesianos de Don Bosco, quienes celebraron ese mismo día, en la Catedral Angelopolitana, la acción de Gracias con motivo del 125º Aniversario de la Presencia Salesiana en México, en la Solemne Misa -especialísima por todos los motivos señalados- que presidió el sucesor de Mons. Huesca, S.E.R. Mons. Víctor Sánchez Espinosa, SSCC,  VIII Arzobispo de Puebla.

Reunida en el atrio e la Catedral poblana, la Familia Salesiana y miembros de la Iglesia de la localidad recibieron con cánticos al cortejo en honor a Mons. Rosendo, la ‘Puerta del Perdón’ fue abierta para recibirle, dada su calidad de Pastor de la Iglesia. En procesión entró el cortejo hasta llegar al presbiterio para llevar a cabo la ceremonia litúrgica.

Con una asamblea representativa del cuerpo eclesial, Mons. Sánchez, pregonó una homilía por demás emotiva pero serena y llena de la esperanza:

Queridos hermanos,

Hoy la Iglesia celebra la fiesta tan hermosa de Cristo Rey, y con esta fiesta clausuramos nuestro año litúrgico cristiano, el próximo domingo comienza nuestro camino por el adviento, para llegar a los días hermosos y santos de la Navidad.

A lo largo de todo el año hemos celebrado todos los misterios de la vida de Jesús, desde su nacimiento, hasta su pasión, muerte y Resurrección, Ascensión gloriosa a los cielos y venida del Espíritu Santo.

Hemos celebrado los principales misterios y advocaciones de la Virgen María, un misterio muy unido al misterio de Cristo, hemos celebrado a los apóstoles, a los pastores a los mártires, a los fundadores, a los santos y santas en general.

 

Por eso que bueno que la liturgia nos presente en el último domingo del año: La Fiesta de Cristo Rey, Rey de la creación, Rey de universo, Rey de nuestros corazones, Rey de nuestras familias, hoy lo proclamamos como nuestro Rey. Pero cuando se habla de un rey, ordinariamente se piensa en un hombre finamente vestido, en un hombre portando una corona, un hombre rodeado de escoltas a quien todo hacen reverencia, un hombre, sentado en un trono, que da ordenes a sus súbditos.

La imagen de Jesús como Rey dista mucho de la imagen que tenemos nosotros de un rey. Recordamos que Jesús no nació en un palacio, nació en un portal, no fue recostado en un cuna, sino en un pesebre. La entrada de Jesús a Jerusalén, no es propiamente como la de un rey a caballo acompañado de escoltas y trompetas, Jesús entra en un burrito y acompañado solamente por gente sencilla, que le grita - -¡Oh sana, al Hijo de David!, ¡Bendito en que viene en el nombre del Señor!-, ese e Jesús nuestro Rey.

Jesús es un hombre, o un Rey que anuncia un nuevo Reino, un Reino de justicia de verdad de santidad de gracia, de paz, de amor. Que anuncia una nueva forma de vivir, pero es perseguido y es cuestionado en su autoridad, - ¿Con que autoridad haces estas cosas?- le preguntan los fariseos y sumos sacerdotes, -¿Quién te a dado esa autoridad?

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Jesús es un Rey que es objeto de burlas y maltratos, por parte de los sacerdotes y políticos de la época. - Un Rey que se despoja de sus vestiduras, que lava los pies a sus discípulos, que es una tareas solamente confiada a los esclavos.

- Un Rey que es apresado y contado entre los malhechores.

- Un Rey que muere en la Cruz.

- Un Rey cuya corona es una corona de espinas.

El evangelio pues nos habla de un Rey que se ‘sentará en su trono de Gloria’, así lo escuchamos en la tercera lectura. ‘…y congregará a todas las naciones’… pero esto no es lo que llama la atención, sino que ese rey Jesucristo ha dejado ese trono, para ocupar el lugar de hambriento, del sediento, del forastero desnudo, del enfermo…

Si nos animamos a preguntar como los magos de oriente –‘¿Dónde está el Rey de los judíos?’- no nos sorprendamos que nos digan – ‘A las afueras de la ciudad, en un pesebre, en el pobre, en el hambriento, en el enfermo’ -. - ‘Yo les aseguro que cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron,’-, les dijo Jesús a sus discípulos y quienes escuchaban su predicación.

Ese es el Reinado de Cristo, que hoy toda la Iglesia Universal celebra. Muy justo pues que al terminar nuestro ciclo anual de los misterios de Cristo, lo proclamemos como nuestro Rey.

Y para Iglesia –decía- hoy termina el año y el próximo domingo inicia uno nuevo, por la importancia que le da la Iglesia al ‘Domingo’, ‘Día del Señor’, el día de la comunidad, el día de la Iglesia, el día Eucarístico y cultual por excelencia.

Hoy pues, en todos lados cantamos: ¡Que viva mi Cristo, que Viva mi Rey! ¡Que impere por siempre, triunfante su Ley!

Pues en esta fiesta tan hermosa de Cristo Rey, como decía al principio recibimos al que fuera nuestro Arzobispo, durante 32 años… un poquito más de 32 años, Don Rosendo Huesca Pacheco. Hoy… hoy, cumpliría 40 años de Arzobispo, nos gobernó pues 32 años y ocho años fue Arzobispo Emérito, que es el tiempo yo llevó como su hermano y Arzobispo.

Pero muy pronto ocupó cargos importantes, el celebró -gracias a Dios, concedió una larga vida- 61 años de sacerdote, hace un año le celebramos sus 60 años, en el seminario…, y a los ocho años de ser ordenado sacerdote fue nombrado Rector de nuestro seminario Palafoxiano.

Siete años después fue nombrado Obispo Auxiliar de Puebla, en el 70, y siete años después fue nombrado el Séptimo Arzobispo de Puebla.

Muy joven ocupo grandes cargos y muy joven estuvo al frente de esta Iglesia que peregrina en Puebla.

Yo sumo sus años de Obispo auxiliar y sus años de Arzobispo en cuarenta, los cierro en cuarenta años, aproximadamente, que estuvo al frente de nuestra Iglesia de Puebla.

Su obra es grande, el recibió la herencia de grandes pastores: De Fray Julián Garcés, de nuestros fundadores de la ciudad, cuyos restos están aquí en la cripta, donde mañana serán depositadas las cenizas de Don Rosendo.

Recibió la herencia de Don Juan de Palafox y Mendoza, de los grandes Arzobispos que ha tenido nuestra Iglesia de Puebla. Don Ramón Ibarra y González; el Sr. Sánchez Paredes, -Don Pedro- Vera y Zuri; los Márquez y Toriz, Don José Ignacio y Don Octaviano, y Don Ernesto Corripio Ahumada, cuyos restos están también aquí.

Sólo el del primer Arzobispo, está en la Capilla de Guadalupe: Don Ramón Ibarra y González. Y el de Don Ernesto Corripio en la catedral de México, porque de Arzobispo de Puebla fue trasladado a la Arquidiócesis de México.

El último Arzobispo sepultado aquí, primero en la Capilla de la Inmaculada y luego aquí en la ‘Cripta de los Obispos’: Don Octaviano Márquez y Toriz… y ahora Don Rosendo Huesca Pacheco el Séptimo Arzobispo de Puebla.

Le damos gracias Dios nuestro Señor y a la providencia por el testimonio que nos dejó: de ser un pastor siempre fiel, de la Iglesia de Jesús Buen Pastor, testigo de la confianza, en la bondad y la misericordia de Dios… Don Resendo permanecerá siempre en nuestra Memoria y en nuestra oración.

Por eso le decimos Sr. Arzobispo Don Rosendo: ‘Descanse en Paz’, sus obras buenas y nuestra oración, que es la oración de la Iglesia lo acompañan.

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También aprovecho,  como lo dije al principio, para agradecer  a la Familia Salesiana su presencia de 125 años en Puebla y en México. Yo no sólo admiró, sino agradezco su trabajo en nuestra Iglesia de Puebla, con la niñez, con la juventud, con los oratorios salesianos.  Mi gratitud pues a toda la Familia Salesiana y a los padres Salesianos, a las Hijas de María Auxiliadora y de Don Bosco, a los Cooperadores y a todos los alumnos y Exalumnos de sus colegios.

Felicidades por esos 125 años y nuevamente gracias por su trabajo en esta Iglesia de Puebla y en México.

Que Dios pues  nos bendiga a todos. Con esos sentimientos continuamos celebrando, llenos de fe y confianza nuestra Fiesta de Cristo Rey”.

Entre los concelebrantes salesianos, estuvieron los sacerdotes: P. Gabino Hernández Paleta, Provincial de la Inspectoría de México-México (MEM), P. Héctor Ugarte Sandoval referente del ambiente Colegios, P. Alberto Durán Cabrales director de la Comunidad anfitriona ‘San Miguel Arcángel’, P. Marco Antonio Aburto Responsable de Aspirante y P. Álvaro Méndez Rodríguez de la Comunidad de Oratorios.

Se reunió un gran conglomerado de fieles que asisten o colaboran en los Oratorios de la ciudad de Puebla: Don Bosco, Miguel Rúa, Francisco Mateos y Felipe Rinaldi; también congregó a alumnas, alumnos, docentes y religiosos que conforman la comunidad educativa-pastoral de los colegios salesianos de la entidad como son: el Colegio Trinidad Sánchez Santos, el Instituto Juan Ponce de León, Colegio Salesiano Benavente de Tehuacán el Colegio Enrique Benítez -todas sus secciones-, el Colegio Progreso y el Colegio Salesiano Unión de Chipilo. Además participaron un gran número de las alumnas del Colegio San José María de Yermo y Parres, en comunión y hermandad con el Carisma Salesiano.

Con ellos se reunieron los miembros de los siete grupos de la Familia Salesiana presentes en la entidad: Salesianos de Don Bosco, Salesianas, Salesianos Cooperadores, Asociación de Devotos de María Auxiliadora, Voluntarias de Don Bosco, Damas Salesianas y Exalumnas / Exalumnos de los Colegios Salesianos. Concluida la Santa Misa,  presentados sus sentimientos y signos de respeto a Mons. Huesca por su partida al cielo, se trasladaron al Oratorio Miguel Rúa.

En un ambiente festivo y haciendo memoria de Mons. Huesca, iniciaron los eventos con motivo del 125º aniversario de la llegada de los Salesianos. El Padre Alberto Durán C. y el hermano Víctor Guerrero Hernández, SDB, animaron cada momento, les secundo la Sra. Laura Paz,  SSCC.

Iniciaron con un canto y un bailable coordinado, con un estilo muy juvenil del que participaron el Padre Gabino y el Padre Héctor, así como las Salesianas Directoras de los diferentes Colegios y centros educativos. Además asistieron los salesianos: P. Juan Alberto Polanco S., el Sr. José Víctor López C. y el Sr. José Vicente Apango R.

Después de que el Sr. Guerrero presentó a los superiores religiosos y a las religiosas que hicieron acto de presencia en los festejos, el P. Marco Antonio Aburto y cuatro aspirantes a la vida salesiana, representaron a los primeros cinco salesianos venidos desde Turín, Italia en 1892, al personificarlos narraron una breve biografía de los Padre Ángel Piccono, Rafael Pipperni y Simón Visentainer, igualmente del Señor Agustín Osella (Clérigo) y el Salesiano Coadjutor Pedro Tagliaferri.

Entre cada acto del gran repertorio que ofrecieron,   un miembro de la Familia Salesiana daba lectura a la vida de diversos salesianos que son ejemplo de vida, entre ellos: el Sr. Ángel Lascuráin –quien recibió a los primeros salesianos en México-; Sor Antonieta Böhm,   ilustre Hija de María Auxiliadora, de nacionalidad alemana,  quien permaneció en  México de 1969 hasta su pascua ocurrida en 2008, ella quien fuera Inspectora de MME,   cuya causa de canonización va en avance.  El P. Alberto María López Landa insigne sacerdote que fuera Provincial de MEM; el Coadjutor Francisco Esqueda Calderón, salesiano ejemplar.  El Padre Francisco Mateos Cabrera, un gran devoto de María Auxiliadora y estimadísimo confesor. Don Luis Figueroa, Salesiano Cooperador que recientemente partió a la presencia del Padre.  De todos ellos sus retratos adornaban el lugar.

Además se presentaron las semblanzas de personajes destacados como precursores de grupos de la Familia Salesiana entre ellos el P. Miguel González Fundador de las Damas Salesianas, quien  partió al cielo en el año 2014. Del  elenco de santidad salesiana en el mundo, se recordó a el Beato Miguel Rúa y al Beato Felipe Rinaldi sucesores de Don Bosco (1º y 3º respectivamente). Y claro, a Don Bosco y María Auxiliadora: ‘Ella que lo ha hecho todo’, para ayudar en la salvación de la juventud pobre y necesitada.

Después fueron presentados, esporádicamente, los miembros,  tanto de los oratorios como de los colegios invitados, así como de cada grupo de la Familia Salesiana presentes en los festejos, a quienes se les invitó a manifestar su asistencia  levantando las manos o a través de  una porra,

Prosiguieron con más cantos y bailables folclóricos mexicanos, realizados por cada Oratorio y Colegio. Niñas, niños adolescentes y jóvenes ejecutaron desde zapateado norteño,  hasta zumba, además de la presentación de tablas por parte de un grupo de la tercera edad. Pequeños y grandes, participaban de los juegos de canicas, dardos y lotería de la pequeña feria instalada en el Oratorio.

De momento se detenía todo para jugar a llevar un objeto o prenda solicitada y ganar  de esa forma, una playera con el estampado representativo del 125º Aniversario festejado en Puebla.

Simultáneamente se llevaron a cabo torneos de fútbol –de diversas categorías- y Voleibol, tanto femeniles como varoniles. En el campo de balompié,  el hermano José Vicente Apango animó diversos juegos salesianos y dinámicas de integración,  para motivar a los chicos y chicas de los diversos equipos.

Durante   estos festejos fue presentado a la Familia Salesiana de Puebla el P. Alfredo Fabián Galindo, Delegado Inspectorial para Familia Salesiana, el P. Durán destacó que el trabajo del P. Galindo es procurar la comunión y el crecimiento de las ramas de Familia Salesiana en la Provincia Salesiana.

Así, la fiesta se extendió hasta la tarde-noche, llena de detalles, de canto y alegría,  como seguramente  San Juan Don Bosco, el beato Don Rúa y los primeros cinco salesianos que pisaron México junto con Jesús y María Auxiliadora, recibieron  a Don Rosendo Huesca en el Cielo.

 
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