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Día de los Reyes Magos: Solemnidad de la Epifanía de Nuestro Señor PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Viernes, 05 de Enero de 2018 09:57

Hoy muchos pequeñines seguramente estarán tan emocionados, muchos no podrán conciliar bien el sueño, pues como es tradición celebraremos la fiesta de los Santos Reyes de Magos que en realidad para la Iglesia es la solemnidad de la Epifanía de Nuestro Señor y Salvador Jesús. (Fuentes: Diccionario RAE, ECWiki y  La Verdad Católica).

Algunos habrán preparado por adelantado su zapatito con su carta, otros seguro lanzarán su globo, los más preparados se irán a dormir temprano, para esperar el regalo como aquel que recibió Jesús de los sabios de oriente a quienes se les reveló el preciado don de la venida del Hijo de Dios para salvar a la humanidad.

Pero ¿Qué es la epifanía? ¿Cuál es su significado? Si consultas un diccionario –en nuestro caso el Diccionario de la Real Academia de Lengua Española-  seguro encontrarás la siguiente explicación:

“Epifanía” del griego tardío epiphania, y este del gr. epipháneia.

 

1. f. Manifestación, aparición o revelación.

 

2. f. Festividad que celebra la Iglesia católica el día 6 de enero, en conmemoración de la adoración de los Reyes Magos.

En lo realidad es la celebración solemne de cómo nos fue revelado Jesús niño como la buena nueva de salvación para los hombres.  Es Jesús el centro de esta hermosa fiesta que año con año todos esperamos. Epifanía significa  que Dios se nos muestra en su Hijo, es decir,  Dios se ‘manifiesta’ como amor, se muestra como ‘misericordia’, nos permite verle ‘como la luz’, es la Palabra ‘ que nos habla al corazón’, el Verbo de Dios, es decir, la acción de Dios que se ha ‘hecho’ hombre. Epifanía nos habla del mismo pequeño infante, cuyo nacimiento y concepción anunció el Arcángel Gabriel  a la Santa Virgen María. Los ‘sabios de Oriente´ que vinieron a adorar a Jesús en Belén (San Mateo 2), de quienes sólo se sabe que eran personas inteligentísimas, que a través de los signos de los cielos pudieron darse cuenta de la venida del Salvador.

Así las familias cristianas celebramos estos memorables hechos,  a imagen de aquel momento del cual primero fueron testigos los humildes pastores y posteriormente los sabios de Oriente.

Te invitamos amiguito, amiguita a después de recibir tu regalo, a ir a la Misa y darle gracias Dios por Jesús, y si alguien menos afortunado, sea por la causa que fuere, y que no recibió nada, a que sea tu el portavoz de la buena nueva y hagas de Rey Sabio, del Mago de Oriente  y le dones lo que tu corazón y lo que tus padres ten acompañen a ofrecerles: imita el buen gesto de amor de aquellos hombres inteligentísimos, amables y nobles que supieron ver en Jesús a la Luz de Dios para el Mundo.

Lecturas para las Misas de estos días santos:

Misa del Sábado 6

Blanco Feria del Tiempo de Navidad o Misa de la Santísima Virgen María, Tiempo de Navidad.

Misa matutina MR p. 875 (914) / / Lecc. I p. 459

1 Jn 5, 5-13; Mc 1, 7-11

Las personas que viven una experiencia de encuentro con Dios no "pierden piso", no se envanecen ni incurren en actitudes protagónicas. La sencillez y la humildad es uno de los distintivos de los verdaderos enviados de Dios. Tanto el Señor Jesús como Juan el Bautista supieron asumir su honda experiencia de encuentro con el Padre, sin incurrir en poses triunfalistas. Sabemos bien que Jesús y Juan Bautista, cada uno por su parte tuvieron discípulos. Algunos de los discípulos de Jesús habían sido discípulos de Juan.

El Bautista predicaba un bautismo de arrepentimiento, Jesús, predicaba la Buena Nueva del Reino. El camino propuesto por Jesús era exigente y ligero a la vez ya que él mismo aligeraría el desafío, auxiliándonos con la fuerza del Espíritu Santo.

Antífona de Entrada: María dio a luz al Rey eterno, y con el gozo de ser madre, lleva el honor de la virginidad: no se vio nada semejante antes de ella, ni se verá después.

Oración Colecta (Primera Opción): Señor Dios, que por la fecunda virginidad de María diste al género humano el don de la salvación eterna, concédenos sentir la intercesión de aquella por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Oración Colecta (Primera Opción):: Señor Dios, que, cumpliendo las promesas hechas a nuestros Padres, elegiste a la santísima Virgen María para ser la Madre del Salvador, concédenos seguir los ejemplos de aquella cuya humildad tanto te agradó y cuya obediencia nos fue de tanto provecho. Por nuestro Señor Jesucristo...

Liturgia de la Palabra

Primera Lectura

El Espíritu, el agua y la sangre.

De la primera carta del apóstol san Juan: 5, 5-13

Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; Él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

 

Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le cree a Dios, hace de él un mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida. A ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para que sepan que tienen la vida eterna.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20

R/. Bendito sea el Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. Él refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa. R/.

Él mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. Él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente. R/.

Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus proyectos. R/.

Aclamación antes del Evangelio Cfr. Mc 9,7

R/. Aleluya, aleluya.

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: "Este es mi Hijo amado: escúchenlo". R/.

Evangelio

Tú eres mi Hijo amado: yo tengo en ti mis complacencias

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 7-11

En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: "Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: "Tú eres mi Hijo amado: yo tengo en ti mis complacencias".

Palabra Del Señor.

Gloria A Ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas: Al celebrar este tiempo dichoso, que consagraste con el nacimiento de tu Unigénito y el parto de la Virgen María, te pedimos, Señor, que esta ofrenda nos santifique y nos conceda renacer en Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de la Comunión Cfr. Lc 11, 27: Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre.

Oración después de la Comunión: Alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, te pedimos, Señor, que este divino sacramento que hemos recibido llenos de gozo en esta conmemoración de la Virgen María, nos haga partícipes de la divinidad de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Solemnidad en La Epifanía del Señor.

 

Misa Vespertina de La Vigilia de la Epifanía

MR. p. 175 (188) / Lecc. I. p. 456

Antífona de entrada Cfr. Ba 5, 5: Levántate, Jerusalén, mira hacia oriente y contempla a tus hijos reunidos desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Se dice Gloria

Oración Colecta: Te rogamos, Señor, que ilumine nuestros corazones el esplendor de tu majestad, para que, venciendo las tinieblas de nuestro mundo, lleguemos a la patria de la eterna claridad. Por nuestro Señor Jesucristo...

Liturgia de la Palabra

Primera Lectura

La gloria del Señor alborea sobre ti.

Del libro del profeta Isaías: 60,1-6

Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará y se ensanchará cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

Credo

Oración Sobre Las Ofrendas: Recibe, Señor, nuestros dones en la manifestación de tu Unigénito a los pueblos paganos, de manera que podamos ofrecerte nuestra alabanza y alcanzar la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de le Epifanía. MR, p. 491 (492).

Antífona de la Comunión (cfr. Mt 2, 2): La claridad de Dios ilumina la ciudad santa de Jerusalén a esa luz caminan las naciones.

Oración después de la Comunión: Renovados, Señor, por estos sagrados alimentos, imploramos tu misericordia para que la estrella de tu justicia resplandezca siempre en nuestra vida y sea nuestro tesoro la confesión de su nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

En México, donde la solemnidad de la Epifanía se  celebra el domingo, cuando éste cae en el día 7 o el 8 de I enero, la fiesta del Bautismo del Señor, se celebrará al lunes siguiente.

Domingo 7  Solemnidad de la Epifanía Del Señor

Blanco Domingo II después de La Navidad, solemnidad.

 

Misa del día M R, p. 177 (189) / Lecc I, p. 456; LH de la solemnidad

Is 60, 1-6; Mc 1, 7-11

La escena inicial del Evangelio de San Marcos nos refiere el bautismo de Jesús. Esa escena no se puede desconectar de la que encontramos en el cierre del Evangelio. Jesús se manifiesta como preferido del Padre no solo al inicio sino a lo largo de todo su ministerio. Su muerte es la continuación de su forma de vivir. El Señor Jesús, quien vivió pendiente la voluntad del Padre, sirviéndolo en sus hermanos, es el merecedor del nombre excepcional: Hijo predilecto del Padre. El Padre a quien Jesús obedece y en quien se apoya y confía en todo momento no es un padre complaciente ni consentidor. Su Hijo Jesús tendrá que amar y servir a sus hermanos con la misma generosidad que nos ama el Padre amoroso. El modelaje del Padre ha sido el referente y la guía que Jesús ha seguido día con día.

Antífona de Entrada Cfr. Ml 3, 1; 1 Cro 19, 12: Miren que ya viene el Señor todopoderoso; en su mano están el reino y la potestad y el imperio.

Se dice Gloria

 

Oración Colecta: Señor Dios, que en este día manifestaste a tu Unigénito a las naciones, guiándolas por la estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe, que lleguemos a contemplar la hermosura de tu excelsa gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Liturgia de la Palabra

Primera Lectura:

Del libro del profeta Isaías: 60,1-6

Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará y se ensanchará cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 71, 2. 7-8. 10-11. 12-13

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente. R/.

Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. R/.

Los reyes de Occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante Él se postrarán todos los reyes y todas las naciones. R/.

Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado. R/.

Segunda Lectura

También los paganos participan de la misma herencia que nosotros

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 3, 2-3.56

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo.

Palabra de Dios.

Te Alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio Cfr. Mt 2, 2

R/. Aleluya, aleluya.

Hemos Visto Su Estrella En El Oriente Y Hemos Venido A Adorar Al Señor. R/.

Evangelio

Hemos venido de Oriente para adorar al rey de los judíos

Del santo Evangelio según san Mateo: 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo".

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: "En Belén de Judá porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel".

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: "Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo". Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo

Plegaria Universal

Presentemos, hermanos, nuestras oraciones al Señor en este día santo en que Dios ha manifestado su poder a las naciones, la salvación a los pueblos y a nosotros la luz radiante de su gloria:

Por la santa Iglesia de Dios, para que ilumine a los hombres con la luz que resplandece en el rostro de Cristo, disipe las tinieblas de los que viven en el error y dé ánimo a los fieles, para que, con valentía hagan brillar la luz del Evangelio ante todas las naciones, roguemos al Señor.

Por las Iglesias que acaban de nacer en los diversos pueblos, para que su juventud y vigor sean levadura de vida para todas las comunidades cristianas, roguemos al Señor.

Por los pueblos que aún no han sido iluminados por el Evangelio y por aquellos que, habiendo conocido a Cristo, han abandonado el camino de la verdad, para que confiesen a Cristo como Señor y lo adoren como Dios verdadero, roguemos al Señor.

Por nosotros que hemos sido llamados de las tinieblas a la luz admirable de Cristo, para que nos afiancemos en la fe verdadera y sigamos con fidelidad las enseñanzas de Evangelio, roguemos al Señor.

Escucha nuestras oraciones, Dios todopoderoso y eterno, y haz que los que hemos conocido y adorado a tu Hijo, Rey y Señor de todos los pueblos, vivamos siempre como hijos de la luz y nos esforcemos para iluminar con la luz de Cristo a todos los pueblos y naciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración Sobre las Ofrendas

Mira con bondad, Señor, los dones de tu Iglesia, que no consisten ya en oro, incienso y mirra, sino en lo que por esos dones se representa, se inmola y se recibe como alimento, Jesucristo, Señor nuestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de la Epifanía, MR, p. 491(492)

Antífona de la Comunión Cfr. Mt 2, 2 : Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

Oración después de la Comunión: Te pedimos, Señor, que tu luz celestial siempre y en todas partes vaya guiándonos, para que contemplemos con ojos puros y recibamos con amor sincero el misterio del que quisiste hacernos partícipes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, MR, p. 593 (600)

 
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