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Papa Francisco en la liturgia del Miércoles de Ceniza: ¡Detente, mira y retorna! PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Miércoles, 14 de Febrero de 2018 14:31

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El Santo Padre encabezó la Procesión Penitencial y Santa Misa de este Miércoles de Ceniza, exhortó a los fieles a detenerse para afinar los acordes disonantes de nuestra vida y volver con confianza a los brazos siempre en espera nuestro Dios, Padre misericordioso. (Fuente: Vaticano).

Fragmento de la Homilía que predicó el Santo Padre este miércoles de ceniza en la Basílica de Santa Sabina:

“El tiempo de Cuaresma es un tiempo propicio para corregir los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y para acoger las siempre nueva, alegre y esperanzadora noticia de la Pascua del Señor. La Iglesia, en su sabiduría materna, propone prestar especial atención a todo lo que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente.

Las tentaciones a las que estamos expuestos son múltiples. Cada uno de nosotros conoce las dificultades que debe afrontar. Y es triste constatar cómo, frente a las vicisitudes cotidianas, se elevan voces que, aprovechando el dolor y la incertidumbre, no saben sembrar algo más que la desconfianza. Y si el fruto de la fe es la caridad - como amaba repetir la Madre Teresa de Calcuta - el resultado de la desconfianza son la apatía y la resignación. Desconfianza, apatía y resignación: los demonios que cauterizan y paralizan el alma del pueblo creyente.

La Cuaresma es un tiempo precioso para desenmascarar éstas y otras tentaciones y dejar que nuestro corazón vuelva a latir de acuerdo con el latido del Corazón de Jesús. Toda esta liturgia se impregna de tal sentimiento y podríamos decir que eso hace eco en tres palabras que se nos ofrecen para "recalentar el corazón creyente": detente, mira y retorna.

Detente un poco, deja aquella agitación y eso correr sin sentido que llena el alma con la amargura de sentir que nunca llega a ningún lado. Detente, deja esta obligación de vivir de una manera acelerada, que dispersa, divide y termina destruyendo el tiempo de la familia, el tiempo de la amistad, el tiempo de los niños, el tiempo de los abuelos, de tiempo de la gratuidad ... el tiempo de Dios.

Detente un poco ante la necesidad de aparecer y ser visto por todos, de estar constantemente "en la vitrina", que nos hace olvidar el valor de la intimidad del recogimiento.

(...) Mira y contempla el rostro del Amor Crucificado, que hoy desde la cruz continúa siendo portador de esperanza; mano extendida para aquellos que se sienten crucificados, que experimentan en su vida el peso del fracaso, de la desengaño y la desilusión.

(…) ¡Retorna sin miedo a experimentar la ternura resanadora y reconciliadora de Dios! Deja que el Señor cure las heridas del pecado y cumpla la profecía hecha a nuestros padres: "Te daré un corazón nuevo, pondré en ti un espíritu nuevo; te quitaré el corazón de piedra y te daré un corazón de carne" (Ez. 36,26).

¡Detente, mira, retorna!”

 

Traducción del original  en italiano por la redacción –Ag. Coca- se han omitido algunos párrafos a propósito.

 
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