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Papa Francisco: Homilía de Domingo de Pascua PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Domingo, 01 de Abril de 2018 10:49

Video Vatican News

1 de abril de 2018, Roma: En la Plaza de San Pedro el Papa Francisco presidió la solemne santa Misa con motivo del Domingo de Pascua 2018, en ella destacó que Dios siempre nos sorprende, que la Resurrección es un suceso sorprendente por parte de Dios, ante esto muchos responden rápidamente, de prisa van y lo comunican; por otro lado el Papa nos pregunta cómo reacciona cada uno de nosotros ante las sorpresas de Dios, ante la Resurrección. Les presentamos a continuación la homilía del Papa Francisco en la Misa de Pascua (Fuente: Vaticano y Vatican News)

“Después de escuchar la Palabra de Dios, a este pasaje del Evangelio, me lleva a comentar tres cosas.

Primero: el anuncio. Hay un anuncio: el Señor ha resucitado

Ese anuncio que desde los primeros tiempos de los cristianos pasó de boca en boca; era el saludo: el Señor ha resucitado. Y las mujeres, que fueron a ungir en el cuerpo del Señor, se sorprendieron. La sorpresa: ... Los anuncios de Dios son siempre sorpresas, porque nuestro Dios es el Dios de las sorpresas. Es así que desde el inicio de la historia de la salvación, de nuestro padre Abraham, Dios te sorprende: 'Pero ve, ve, vete, deja tu tierra y vete'. Y siempre hay una sorpresa tras otra. Dios no puede hacer un anuncio sin sorprendernos. Y la sorpresa es lo que mueve tu corazón, que te toca allí mismo, en donde no lo esperas. Para decirlo un poco con el lenguaje de los jóvenes: sorpresa es un golpe bajo; no lo esperas. Y Él va y te mueve. Primero: el anuncio hecho sorpresa.

Segundo: la prisa - la premura-. Las mujeres corren, se apresuran a decir: '¡Pero, hemos encontrado esto!'. Las sorpresas de Dios nos ponen en camino, de inmediato, sin esperar. Y entonces corren a ver. Y Pedro y Juan corren. Los pastores, esa noche de Navidad, corren: 'Vamos a Belén a ver lo que nos dijeron los ángeles'. Y la samaritana corre para decirle a su gente: 'Esto es una novedad: encontré a un hombre que me contó todo lo que hice'. Y la gente sabía las cosas que ella había hecho. Y esa gente, corre, deja lo que está haciendo, incluso el ama de casa deja las papas en la olla, las encontrará quemadas, pero lo importante es ir, correr, para ver aquella sorpresa, aquel anuncio. También hoy sucede.

En nuestros barrios, en los poblados, cuando sucede cualquier cosa extraordinaria, la gente corre a ver. Van de prisa. Andrés, no perdió el tiempo y con prisa se dirigió a Pedro para decirle: 'Encontramos al Mesías'. Las sorpresas, las buenas noticias, se dan siempre así: de prisa. En el Evangelio hay uno que se toma algo de tiempo; no quiere arriesgarse. Pero el Señor es bueno, lo espera con amor, es Tomás. ‘Lo creeré cuando vea las llagas’, dice. Incluso el Señor tiene paciencia para aquellos que no van así, de prisa.

El anuncio-sorpresa, la respuesta a toda prisa y lo tercero que me gustaría comentarles hoy es una pregunta: '¿Y yo? Mi corazón está abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de ir de prisa o siempre con aquella cantaleta: "Pero, mañana veré, mañana, ¿mañana?". ¿Qué me dice a mí la sorpresa? Juan y Pedro corrieron al sepulcro. De Juan, nos dice el Evangelio: 'creyó'. Incluso Pedro: 'creyó', pero a su modo, con fe un poco mezclada con el remordimiento de haber negado al Señor. El anuncio hecho sorpresa, la carrera / ir de prisa y la pregunta: ‘Y yo, hoy, en esta Pascua 2018, ¿Yo qué hago?’ ¿Qué haces”

 
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