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Catequesis del Santo Padre durante la Audiencia general de este miércoles: El Señor Jesús no vino a abolir la Ley sino a darle cumplimiento. PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Miércoles, 20 de Junio de 2018 14:55

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20 de julio de 2018, Roma: La Audiencia General que presidió el Papa Francisco el día de hoy,  fue muy particular,  en ella el  Santo Padre habló a los fieles de la localidad y peregrinos venidos de todo el mundo. Antes de dirigirse a la Plaza de San Pedro, el Papa ha encontrado un conjunto de enfermos en especialmente con el grupo de enfermos de esclerosis lateral amiotrófica ELA con motivo de la Jornada Mundial sobre la ELA que se celebra mañana, 21 de junio.

El Santo Padre, continuando su nuevo ciclo de catequesis sobre los Mandamientos, se centró en el tema: ‘Diez Palabras’ para vivir la Alianza (2 Cor 3,5b-6-17). Tras predicar el resumen de  su discurso en diversos idiomas, el Papa saludó a los grupos   procedentes de diversos países y regiones del mundo. (Fuentes: Vaticano, SPSS).

Síntesis de la catequesis pronunciada en español:

“Queridos hermanos y hermanas:

El pasado miércoles iniciamos la catequesis sobre los diez mandamientos. Los mandamientos son parte de una relación, aquella de la Alianza entre Dios y su Pueblo.

La Sagrada Escritura los llama también «las diez Palabras». ¿Qué diferencia hay entre un mandamiento y una palabra? El mandamiento es un precepto, una orden. En cambio, la palabra es el medio esencial de la relación como diálogo fundamentado en el amor. Dos personas que no se aman, no logran comunicar. Sin embargo, cuando alguien habla a nuestro corazón, termina nuestra soledad y comienza una comunicación que da vida.

Así, desde el principio, el Tentador, quiso engañar al hombre y a la mujer, haciéndoles creer que Dios no los amaba y que era un déspota que les imponía leyes y normas para someterlos. Lo mismo también quiere hacernos creer hoy a nosotros. Pero sabemos que Dios es un padre, que nos quiere y sale a nuestro encuentro. Con los mandamientos, que contienen sus palabras, Él nos cuida y protege de la autodestrucción, porque somos sus hijos, no sus súbditos. Vivir como cristianos es pasar de la mentalidad de esclavos a la mentalidad de hijos.”

Catequesis General del Santo Padre

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Esta audiencia se desarrolla en dos sitios: nosotros, aquí, en la Plaza y en el Aula Pablo VI donde hay más de 200 enfermos que ven la audiencia gracias a una pantalla gigante. Todos juntos formamos una comunidad. Saludamos con un aplauso a los que están en el Aula.

El miércoles pasado comenzamos un nuevo ciclo de catequesis, sobre los mandamientos. Vimos que el Señor Jesús no vino a abolir la Ley sino a darle cumplimiento. Pero tendremos que entender mejor esta perspectiva.

En la Biblia, los mandamientos no viven por sí mismos, sino que son parte de un nexo, una relación. El Señor Jesús no vino a abolir la Ley sino a darle cumplimiento. Y existe esa relación, de la Alianza (El cap. 20 del libro de Éxodo está precedido por la oferta de la Alianza en el cap. 19) entre Dios y su pueblo. Al comienzo del capítulo 20 del libro de Éxodo leemos – y esto es importante-: ‘Dios pronunció todas estas palabras’ (v. 1).

Parece una apertura como cualquier otra, pero nada en la Biblia es trivial. El texto no dice ‘Dios pronunció estos mandamientos’, sino ‘estas palabras’. La tradición judía siempre llamará al Decálogo ‘las Diez Palabras’. Y el término ‘decálogo’ significa precisamente esto (Ver también Éxodo 34,28b). Y, sin embargo, están en forma de leyes, son mandamientos objetivamente. ¿Por qué, entonces, el Autor sagrado usa, precisamente aquí, el término ‘diez palabras’? ¿Por qué? ¿Y no dice ‘diez mandamientos’?

¿Cuál es la diferencia entre un mandato y una palabra?

El mandato es una comunicación que no requiere diálogo. La palabra, en cambio, es el medio esencial de la relación como diálogo. Dios Padre crea por medio de su palabra, y su Hijo es la Palabra hecha carne. El amor se alimenta de palabras, al igual que la educación o la colaboración. Dos personas que no se aman no logran comunicar. Cuando alguien habla a nuestro corazón, nuestra soledad termina. Recibe una palabra, hay comunicación y los mandamientos son palabra de Dios: Dios se comunica en estas diez Palabras y espera nuestra respuesta.

Una cosa es recibir una orden, otra percibir que alguien intenta hablar con nosotros. Un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad. Yo puedo deciros: ‘Hoy es el último día de la primavera, cálida primavera, pero hoy es el último día’. Es una verdad, no un diálogo. Pero si les digo: ‘¿Qué pensáis de esta primavera?, abro un diálogo. Los mandamientos son un diálogo. La comunicación se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras. Es un bien que no consiste en cosas, sino en las personas mismas que mutuamente se dan en el diálogo ‘(ibíd., N. Evangelii gaudium, 142).

Pero esta diferencia no es algo artificial. Observemos lo que pasó al principio. El Tentador, el diablo, quiere engañar al hombre y a la mujer sobre esta cuestión: quiere convencerlos de que Dios les ha prohibido comer los frutos del árbol del bien y del mal para mantenerlos sometidos. El desafío es efectivamente éste: La primera regla que Dios da al hombre, ¿es la imposición de un déspota que prohíbe y obliga?, o ¿la atención de un papá que cuida de sus pequeños y los protege de la autodestrucción? ¿Es una palabra o es un mandato? La más trágica, entre las diversas mentiras que la serpiente le dice a Eva, es la sugerencia de una deidad envidiosa– ‘Pero, no, Dios tiene envidia de vosotros’- ,de una deidad posesiva. ‘Dios no quiere que tengáis libertad’. Los hechos muestran dramáticamente que la serpiente mintió, dio a entender que una palabra de amor fuese un mandato. (véase Génesis 2: 16-17; 3.4-5).

El hombre se enfrenta a esta encrucijada: ¿Dios me impone cosas o me cuida? ¿Sus mandamientos son solo una ley o contienen una palabra para cuidarme? ¿Dios es patrón o padre? Dios es Padre: No lo olvidéis nunca. Incluso en las situaciones más difíciles, pensad que tenemos un Padre que nos quiere a todos. ¿Somos súbditos s o hijos? Este combate, tanto dentro como fuera de nosotros, se presenta continuamente: Tenemos que elegir mil veces entre una mentalidad de esclavos y una mentalidad de hijos.

El mandamiento es del patrón, la palabra es del Padre, El Espíritu Santo es un Espíritu de hijos, es el Espíritu de Jesús Un espíritu de esclavos no puede por menos que aceptar la Ley de forma opresiva, y puede producir dos resultados opuestos: O una vida de deberes y obligaciones, o una reacción violenta de rechazo Todo el cristianismo es el pasaje de la letra de la Ley al Espíritu que da vida (véase 2 Cor 3: 5-17). Jesús es la Palabra del Padre, no es la condena del Padre. Jesús vino a salvar, con su Palabra, no a condenarnos.

Se ve cuando un hombre o una mujer han vivido este pasaje o no. La gente se da cuenta de si un cristiano razona como un hijo o como un esclavo. Y nosotros mismos recordamos si nuestros educadores nos cuidaron como padres y madres, o si solo nos impusieron reglas. Los mandamientos son el camino hacia la libertad, porque son la palabra del Padre que nos hace libres en este camino.

El mundo no necesita legalismo, sino cuidados. Necesita cristianos con corazón de hijos. (Cf. Juan Pablo II, Cart. Enc. Veritatis splendor, 12). Necesita cristianos con el corazón de hijos: no lo olviden.”

Saludos del Santo p¡Padre a los fieles y peregrinos en distintos idiomas:

Saludos en francés: “Saludo cordialmente a los francófonos, en particular a los peregrinos de Haití, a los jóvenes de Chablais, Suiza y de Numea en Nueva Caledonia, así como los peregrinos de Saint Brieuc, acompañados por el obispo, monseñor Denis Moutel. Hermanos y hermanas, recordemos que el mundo necesita el testimonio de los cristianos de espíritu filial y no esclavos de la ley. Demos este testimonio con nuestro comportamiento a lo largo de nuestras vidas. ¡Dios les bendiga!”

Saludos en inglés:

“Saludo a los peregrinos de habla inglesa presentes en esta audiencia, especialmente los de Inglaterra, Suecia, Suiza, Ghana, India, Indonesia, Malasia y los Estados Unidos de América. Sobre todos ustedes y vuestras familias, invoco el gozo y la paz de nuestro Señor Jesucristo. ¡Dios les bendiga!”

Saludos en alemán:

“Con alegría saludo a los peregrinos procedentes de los países de habla alemana. El Decálogo de los mandamientos es un don de la alianza de Dios con nosotros los hombres. Vivamos como hijos nuestra relación con el Señor, siguiendo su palabra y el Espíritu Santo que da vida. Recen por mí y por mi peregrinación ecuménica a Ginebra mañana. El Señor les proteja así como a sus seres queridos.”

Saludos en español: “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Nuestro mundo no tiene necesidad de legalismo, sino de sentirse amado y cuidado. Pidámosle con confianza al Señor el don de su Espíritu Santo, para que nos conceda acoger sus mandamientos con espíritu filial, y vivir como hermanos en la libertad de los hijos de Dios. Muchas gracias.”

Saludos en portugués: “Queridos peregrinos de lengua portuguesa, ¡bienvenidos! Al saludar a todos, especialmente a los fieles de la parroquia de Nossa Senhora Medianeira de Paraná, les deseo que vivan y crezcan en la amistad con Dios Padre, dejando que su amor les regenere siempre como hijos y les reconcilie con Él y con los hermanos. Que la abundancia de sus bendiciones descienda sobre ustedes y sus familias.”

Saludos en árabe: “Saludo cordialmente a las personas de lengua árabe, especialmente a los de Líbano, Jordania y Medio Oriente. Dios nos ha dado su Espíritu Santo para vivir como hijos suyos, y veamos en su Palabra y en sus mandamientos, no reglas y prohibiciones que nos hacen esclavos, sino su amor paterno, que nos da la vida, la libertad e ilumina nuestro camino. ¡Que el Señor les bendiga y les proteja del maligno!.”

Saludos en polaco: “Saludo cordialmente a los peregrinos de Polonia y en particular a los representantes de los jóvenes, que navegan por el mundo en el buque ‘Dar M?odzie?y’, antes de llegar a Panamá, donde se celebrará la JMJ en enero próximo. Saludo a los fieles de la archidiócesis de Szczecin-Kamien, acompañados por el arzobispo metropolitano Andrea Dzi?ga, venidos para bendecir las coronas papales que serán colocadas en la imagen de la Virgen de Czestochowa, en la basílica de San Juan Bautista. ¡Que la Victoriosa Reina de Polonia interceda por nosotros y nos enseñe a vivir los mandamientos de Dios cada vez más fielmente! Sea alabado Jesucristo.”

Saludos en italiano: “Una cordial bienvenida a los fieles de lengua italiana.

Saludo a los artistas del Circo que nos han demostrado que la belleza sienta bien al alma y al cuerpo, y la belleza que nos han enseñado no es una belleza que se encuentre así como así: es una belleza que consiguen con tanto trabajo, con horas y horas de entrenamiento. Pero al final, han logrado hacer algo que, como toda belleza, nos acerca a Dios. Muchas gracias a todos vosotros. ¡Gracias!

Me complace dar la bienvenida a los Padres Vicentinos, a los matrimonios de la diócesis de San Marino-Montefeltro, acompañados por el obispo, Monseñor Andrea Turazzi y a los de la diócesis de Tivoli. Ojalá que la visita a las tumbas de los apóstoles sea una ocasión para un testimonio cristiano renovado.

Saludo al Grupo del Hospital Infantil Meyer en Florencia, a la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica Italiana, al Instituto Gioacchino da Fiore de San Giovanni in Fiore; a los coros que participan en el trofeo internacional de canto de Roma y a la Banda Cívica de Magenta,

Un pensamiento especial para los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados. En junio, la piedad popular nos hacer rezar más fervientemente al Sagrado Corazón de Jesús. Ese Corazón misericordioso les enseñe a amar sin pedir nada en cambio y les apoye en las decisiones más difíciles de la vida. Recen también por mí y por mi ministerio, pero también por todos los sacerdotes, para que fortalezca la fidelidad a la llamada del Señor.”

Saludo a los enfermos en el Aula Pablo VI: “¡Buenos días!

Gracias por esta visita. Quería saludarles antes de dirigirme a la Plaza. Verán la audiencia en la Plaza gracias a la pantalla grande; todos estaremos unidos. Gracias por esta visita. les aseguro que rezo por ustedes y les pido que recen por mí. Ahora les invito a rezar juntos a la Virgen.”

A continuación el Santo Padre rezo el Ave María y posteriormente impartió la bendición a todos los presentes.

 
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