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Reflexión de Santo Padre al presidir el rezo del ángelus el domingo 21 de octubre de 2018 PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Lunes, 22 de Octubre de 2018 13:00

Vatican News

Antes de iniciar el rezo dominical de Ángelus el Papa  dirigió una reflexión a los fieles reunidos en la Plaza San Pedro del Vaticano basada en e Evangelio de San Marcos referente a seguir el camino el servicio como Jesús, que no vino a este mundo para ser servido sino a servir para salvarnos a muchos de nosotros. (Fuente Vaticano, traducción redacción)

Palabras de Santo Padre.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La página del Evangelio de este día (cf. Mc 10, 35-45) describe a Jesús, que una vez más y con gran paciencia, trata de corregir a sus discípulos convirtiéndolos de la mentalidad del mundo a la de Dios. La ocasión fue propiciada por los hermanos Santiago y Juan. Dos de los primeros con los que Jesús se ha encontrado y ha llamó a seguirlo. Hasta ahora han caminado mucho junto a él, y pertenecen efectivamente al grupo de los doce apóstoles. Por tanto, mientras van camino a Jerusalén, donde los discípulos esperan con ansia que Jesús, con ocasión de la Fiesta de la Pascua, instaure finalmente el Reino de Dios, los dos hermanos se arman de valor, se acercan y le dirigen al Maestro su petición: ‘Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.’(Mc. 10, 37).

Jesús sabe que Santiago y Juan están animados por un gran entusiasmo por Él y por la causa del Reino, pero también sabe que sus expectativas y su celo están contaminados por el espíritu del mundo. Por lo tanto, responde: ‘Ustedes no saben lo que piden…’ (v. 38). Y mientras hablan de  ‘tronos de gloria ‘ sobre los cuales sentarse junto a Cristo Rey, Él habla de un  ‘cáliz ‘ a beber,  y de un  ‘bautismo ‘ a recibir, es decir, de su Pasión y Muerte. Santiago y Juan, siempre apuntando al privilegiado esperado, responden impulsivamente: sí, ‘podemos’. Pero, incluso aquí, realmente no se dan cuenta de lo que dicen.

Jesús anuncia que su cáliz lo beberán y su bautismo lo recibirá, es decir, que también ellos como los otros apóstoles, participarán en su cruz, cuando llegue la hora. Pero - concluye Jesús – ‘sentarse a mi derecha o a mi izquierda no está en  mí concederlo; es para aquellos para los cuales ha sido reservado‘(v.40). Es cómo decir: ahora síganme y aprendan el camino del amor  ‘en perdida ‘. Y el premio lo decidirá el Padre celestial. El camino del amor es siempre  ‘ en perdida ‘ (renuncia), porque amar significa dejar de lado el egoísmo, la auto-referencia, para servir a los demás.

Entonces, Jesús se da cuenta de que los otros diez apóstoles se habían enojado con Santiago y Juan, demostrando así tener la misma mentalidad mundana. Y esto le ofrece la inspiración para una lección aplicable a los cristianos de todos los tiempos, también para nosotros. Dice así:  ‘…ustedes saben, que aquellos que son consideraros gobernantes de las naciones, mandando sobre ellas, y sus líderes les oprimen. Pero entre ustedes no será así; el que quiera ser el primero entre ustedes será el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos  ‘(v. 42-44). Es la regla del cristiano. El mensaje del Maestro es claro: mientras los grandes de la Tierra se construyen  ‘tronos‘ para su propio poder, Dios elige un trono incómodo, la cruz, desde donde reina dando vida: ‘El Hijo del Hombre - dice Jesús - no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por muchos’‘(v. 45).

El camino del servicio es el antídoto más eficaz contra la enfermedad de la búsqueda de los primeros puestos; Es la medicina para los trepadores, esta búsqueda de los primeros puestos, que contagia a tantos contextos humanos y no respeta ni siquiera a los cristianos, al pueblo de Dios, ni a la jerarquía eclesiástica. Por lo tanto, como discípulos de Cristo, acojamos a este Evangelio como un llamado a la conversión, a atestiguar con valor y generosidad a una Iglesia que se inclina a los pies de los ‘últimos’, para servirles con amor y sencillez.

La Virgen María, que se adhirió plenamente y humildemente a la voluntad de Dios, nos ayude a seguir con alegría a Jesús a través del camino del servicio, la ruta maestra que conduce al Cielo.”

 
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