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Hoy inicia el tiempo cuaresmal: un camino con Jesús PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Miércoles, 06 de Marzo de 2019 09:16

Para nosotros los cristianos inicia un tiempo penitencial, el punto de partida es el miércoles de ceniza, llamado así por incluir el signo que recuerda el polvo con el fuimos creados, rememora además la tradición de nuestros hermanos judíos quienes ante el luto, el arrepentimiento y el ayuno solían externarlo mediante el uso de la ceniza, como signo de arrepentimiento y conversión.

El miércoles de ceniza es un camino de transformación sin duda alguna, es a la vez es un puente, un trayecto que se elige recorrer para acompañar y se acompañado, un periodo de ayuno y reflexión, tiempo para recordar e imitar a Jesús, quien no tenía pecado alguno, pero que dispuesto a rescatarnos de las sombras de la muerte -que merecen nuestras faltas- se alistó para prepararse a cumplir el Plan de su Padre y para iniciar su vida pública, su misión de amor y predicación del perdón, y del llamado a la conversión, y a la esperanza.

Para lo anterior, Jesús se aleja de todos y de todo por 40 días, ayuna y ora para vencer toda tentación, y vence las insinuaciones del enemigo, quien se le presenta como el soberano de este mundo, y se empecina en usar versículos de la Biblia, sin tomar en cuenta que se enfrenta al Hijo de Dios, al verdadero Príncipe de Paz quien es la Palabra Viva del Padre, quien es capaz de darlo todo, de sufrirlo todo, de dar la vida hasta la muerte, con tal de cumplir la voluntad de quien lo ha enviado a rescatarnos, no porque lo merezcamos sino por amor.

Cuaresma: cuarenta días y cuarenta noches, un camino penitencial hasta llegar a la Semana Santa, la Iglesia, el Papa Francisco nos invitan, convocan y exhortan a ayunar, orar, reflexionar la palabra, ha hacer actos de devoción, arrepentimiento, amor y/o caridad, haciendo el bien al prójimo, pero con unas formulas clara indicada por Jesús sobre el ayuno, la oración y la limosna donde nos reitera en el Evangelio de Mateos en varias ocasiones ‘no seas’ o ‘no sean como los hipócritas’, y nos hacer tres recomendaciones:.

  • Para la limosna y la ayuda que podamos dar a quien la necesita pide no anunciarla ‘con trompetas’, sino en lo oculto, sin que nadie lo note: que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha… en secreto.
  • Para orar nos indica hacerlo a solas, en la oscuridad de la intimidad sin que nadie nos vea pues nuestro Padre está en lo secreto y ahí nos escucha.
  • Para el ayuno a diferencia de los que descuidan para que se note que están ‘haciendo sacrificios’, nos pide estar limpios: “unge tu cabeza y lava tu rostro” que no se note.

El Evangelio de Mateo en cu capitulo 6 (Mt. 6, 1-6. 16-18) nos dice “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre que ve lo secreto, te recompensará.

 

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Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará’ ”.

Si bien el símbolo de la ceniza que recibiremos hoy es visible y externo, no es para presumirlo, no se trata de que ‘todos me vean’, se trata de un acto de comunión, de un ‘sí’ que emitimos como comunicad en camino al cielo, debe de estar acompañado de este secreto, de una empeño por seguir a Jesús hasta su muerte y Resurrección, hasta llegar a la Pascua, y que Él sea nuestra Luz en una jornada que se extienda hasta poder alcanzar la vida en Cristo.

El sacerdote, ministro o seglar que nos ofrece el signo penitencial nos dice: ‘Conviértete y cree en el Evangelio’ (Mc 1, 15), o bien ‘Recuerda que eres polvo y al polvo has de volver’ (Cfr. Gn 3,19).

La Iglesia como buena Maestra y Madre (lo que nos recuerda igualmente a María madre de Jesús y nuestra, quien nos acompaña en este recorrido) nos exhorta y acompaña a seguir este camino penitencial de conversión para prepararnos a la alegría gloriosa y eterna de la Pascua de Jesús nos recomienda:

Arrepentimiento de nuestras faltas.

  • Tener un firme propósito e intención de conversión.
  • Acudir y frecuentar los sacramentos de forma especial el de la reconciliación, para estar bien preparados al de la Comunión.
  • Emprender este camino como recorrido personal pero a la vez comunitario de renovación espiritual.
  • Recalca que nuestra la vida cristiana es un combate sin pausa, en el que se deben usar las "armas" de la oración, del ayuno y de la penitencia”.

Éste es, un combate es contra el mal, donde se lucha practicando el bien, reconciliándonos con amor y perdón, respondiendo con caridad y misericordia, contra cualquier forma de egoísmo y de odio.

Se nos exhorta a perdonar a nuestros enemigos, a pedir su conversión.

En este proceso aceptamos morir a nosotros mismos, para vivir en Dios y Él en nosotros.

  • Es un itinerario para todo el que quiera ser o se considera discípulos de Jesús.
  • Se nos llama ha vivir este periodo con humildad, paciencia, generosidad y perseverancia.
  • La Iglesia nos invita a realizar este recorrido dejándonos conmover por la Palabra de Dios, para que nos ilumine y guíe.
  • Es una periodo de ‘paso’ donde se nos llama a un cambio radical de vida, donde se pide que al Espíritu Santo su fuerza para abrirnos a la Gracia Divina.
 
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