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Rezo dominical del Ángelus: El Papa Francisco oró por las víctimas de los tiroteos ocurridos en Norteamérica PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Lunes, 05 de Agosto de 2019 15:00

 

Vatican News

El domingo 4 de agosto, como es costumbre el Sucesor de San Pedro dirigió el rezo del Ángelus en su reflexión exhortó a fieles y peregrinos a fijar su mirada en Dios, a tener los opuestos en la persona de Jesús, a servir a los más necesitados, y a atesorar la verdadera riqueza del amor de Dios, sin que la avaricia y la acumulación de los bienes efímeros nos distraigan, de nuestra misión de hacer el bien.

Al finalizar la plegaria mariana el Santo Padre expresó sus condolencias por las víctimas que ultimaron o hirieron agresores armados en ‘El Paso’, Texas; Santa Clara, California y Daython, Ohio. (Fuente: Vaticano /  traducción: redacción)

Palabras del Santo Padre en la introducción del rezo del Ángelus

‘Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy (Cfr. Lc 12: 13-21) comienza con la escena de un hombre que se para en medio de la multitud y le pide a Jesús que dirimiera una situación jurídica referente a la herencia familiar. Pero Él en la respuesta no afronta la pregunta, y nos exhorta a permanecer alejados de la codicia, es decir, de la avaricia de poseer.

Para desviar a sus oyentes de esta búsqueda afanosa de riqueza, Jesús cuenta la parábola del rico insensato, que cree ser feliz porque ha tenido la fortuna de un año excepcional y se siente seguro por los bienes acumulados. Será hermoso que hoy lo leas; está en el capítulo doce de San Lucas, versículo 13. Es una bella parábola que nos enseña tanto. El relato cobra vida cuando emerge la contraposición entre lo que el rico proyecta para sí mismo y cuánto Dios le promete.

El rico pone delante de su alma, es decir, de sí mismo, tres consideraciones: los muchos bienes acumulados, los muchos años que estos bienes parecen asegurarle y, en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar desenfrenado (Cfr. v.19). Pero la palabra que Dios le dirige anula sus proyectos. En lugar de "muchos años", Dios indica la inmediatez de "esta noche; morirás esta misma noche "; en lugar del "disfrute de la vida" Le presenta el "reclamo de la vida; rendirás cuentas de la vida a Dios ", con el consiguiente juicio. En lo que se refiere al destino de los muchos bienes acumulados, sobre los cuales el rico había basado todo, se descubre en el sarcasmo de la pregunta: "¿Y aquello que ha preparado, de quién será?" (V.20).

Pensamos en luchas por la herencia; muchas luchas familiares. Y tanta gente, todos conocemos algo de historia, que en el momento de la muerte comienza a venir: los nietos, los nietos vienen a ver: "¿Entonces que cosa me toca a mí?", y se llevan todo. Es en este contraste que se justifica el apelativo de "insensato" - porque piensa en cosas que él cree concretas mas son una fantasía- con las que Dios se refiere a este hombre. Es un ’insensato’ porque en la práctica negó a Dios, no ha querido contar con Él.

La conclusión de la parábola, formulada por el evangelista, es de singular eficacia: "Entonces él que acumula  tesoros para sí mismo, no se enriquece de acuerdo a Dios" (v.21). Es una advertencia que revela el horizonte hacia el cual todos estamos llamados a mirar. Los bienes materiales son necesarios, ¡son bienes! -, pero son un medio para vivir honestamente en el compartir con los más necesitados.

Jesús hoy nos invita a considerar que las riquezas pueden atar el corazón y distraerlo del verdadero tesoro que está en los cielos. Esto también nos lo recuerda San Pablo hoy, en la segunda lectura. Dice así: "Busquen las cosas de arriba. ... dirijan sus pensamientos a las cosas de arriba, no a las de la tierra "(Col 3: 1-2).

Esto –si entendemos- no significa alejarse de la realidad, sino buscar las cosas que tengan un verdadero valor: justicia, solidaridad, aceptación, fraternidad, paz, todo lo cual constituye la verdadera dignidad del hombre. Se trata de luchar por una vida realizada no según el estilo mundano, sino según el estilo evangélico: amar a Dios con todo nuestro ser, y amar al prójimo como lo ha amado Jesús, es decir, en el servicio y en el don de uno mismo.

¡La codicia de los bienes, el deseo de tener bienes, no sacia el corazón, sino que provoca más hambre! La codicia es como esos buenos caramelos: tomas uno y dices: "¡Ah! Qué bien ", y luego toma el otro; y uno tira del otro. Tal es la codicia: no se sacia nunca.

Estate atento. El amor entendido de esta manera y vivido –así- es la fuente de la verdadera felicidad, mientras que la búsqueda desmedida de bienes materiales y de las riquezas es a menudo una fuente de inquietud, adversidad, prevaricación, guerra. Muchas guerras comienzan por la codicia.

La Virgen María nos ayude a no dejarnos fascinar por las seguridades pasajeras, sino a ser cada día testigos creíbles de los valores eternos del Evangelio.‘

 

Palabras del Santo Padre después del ángelus

Solidaridad con las víctimas de la violencia

“Queridos hermanos y hermanas:

Estoy espiritualmente cerca de las víctimas de los episodios de violencia que en estos días han ensangrentado Texas, California y Ohio en los Estados Unidos, afectando a personas indefensas. Los invito a unirse a mi oración por quienes han perdido la vida, por los heridos y sus familiares”.

 

Dios te salve María...

Recordando al santo Cura de Ars

Ciento sesenta años atrás, -un día-como hoy, murió el santo Cura de Ars, un modelo de bondad y caridad para todos los sacerdotes. En este significativo aniversario, quería enviar una carta a los sacerdotes de todo el mundo, para alentarlos en fidelidad a la misión a la que el Señor los ha llamado.

El testimonio de este humilde y totalmente dedicado párroco a su pueblo, les ayude a redescubrir la belleza y la importancia del sacerdocio ministerial en la sociedad contemporánea.

Los saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos de varios países: familias, asociaciones, fieles individuales.

 

Saludos a niños y jóvenes

Hoy están presentes grupos de niños y jóvenes. ¡Los saludo con grande afecto! Donde hay jóvenes hay ruido y esto es una gracia.

En particular, saludo a los equipos de baloncesto femenino de las universidades estadounidenses de Nuevo México y Nebraska; el grupo pastoral juvenil de Verona; los jóvenes de Ponte di Brenta, Entratico, Cerese; los seminaristas del seminario menor de Bérgamo.

 

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor no olvides rezar por mí. ¡Buen almuerzo y adiós!

 
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