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Catequesis del Santo Padre durante la audiencia general de este miércoles 25 de marzo. PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Miércoles, 25 de Marzo de 2020 07:48

25 de marzo de 2020, Vaticano: Debido a la contingencia sanitaria que vive el mundo, y como lo ha venido haciendo a causa de este hecho que afecta a todos, el Santo Padre presidió la audiencia general que se realizo en la  Biblioteca del Palacio Apostólico Vaticano, pero que llega a todos a través de los medios digitales.

El Papa ha dedicado la catequesis a la solemnidad de la Anunciación del Señor, que  celebramos hoy, 25 de marzo, su predica  se centró en la encíclica de San Juan Pablo II y el valor e inviolabilidad de la vida humana, y recalco la oportunidad que aún ante la pandemia mundial que nos afecta el servicio y cuidado de la vida human contribuye a crear un mundo cada vez más humano (Fuente Vaticano y SPSS).

Además recordó el acto de oración del ‘Padre Nuestro´ que se llevará acabo el día de hoy en todo el mundo.  Si no ha  podido estar a la hora indicada le invitamos a realizarla,  según el artículo referente a este acto de amor dirigido a Dios para implorar su misericordia para el mundo entero.

Síntesis de la Catequesis del Papa Francisco pronunciada en español

“Queridos hermanos y hermanas:

Hoy celebramos la solemnidad de la Anunciación del Señor.  Hace 25 años, san Juan Pablo II promulgó la Encíclica Evangelium vitae, sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana. Este santo pontífice presentaba el ejemplo de la Virgen María que acogió a Dios en el momento del anuncio del Ángel Gabriel, y desde entonces se comprometió a hacerse cargo de esa nueva vida que nacía en sus entrañas.

 

Video Vatican News

Hoy, ante esta pandemia que estamos viviendo y que amenaza la vida humana, recordamos a tantas personas que se prodigan en el servicio de los enfermos, de los ancianos y de los que están solos. Nuestras sociedades necesitan que difundamos más allá de las emergencias, como la de ahora, esa cultura de la solidaridad, del cuidado y de la acogida, contribuyendo a crear un mundo cada vez más humano, con coraje en la palabra y valentía en las acciones.

Esto significa responsabilizarnos del que sufre, del marginado, del que no es capaz de avanzar por sus propios medios, porque todos ellos tienen derecho a gozar de la plenitud de la vida, y para todos ellos la Iglesia debe tener entrañas de madre.”

Saludos a los fieles de habla española:

“Saludo a los fieles de lengua española que siguen esta catequesis a través de los medios de comunicación. En estos momentos en que toda la humanidad está sufriendo a causa de la pandemia, los exhorto a implorar la protección de María y la intercesión del Papa san Juan Pablo II, para que toda vida humana sea valorada, respetada, defendida y amada; así se hallará justicia, paz y felicidad. Que Dios los bendiga.”

Catequesis General del Santo Padre

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hace veinticinco años, en esta misma fecha del 25 de marzo, -que en la Iglesia es la fiesta solemne de la Anunciación del Señor-, San Juan Pablo II promulgaba la Encíclica Evangelium Vitae, sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana.

El vínculo entre la Anunciación y el ‘Evangelio de la vida’ es estrecho y profundo, como subrayaba San Juan Pablo en su Encíclica. Hoy nos encontramos relanzando esta enseñanza en el contexto de una pandemia que amenaza la vida humana y la economía mundial. Una situación que nos hace sentir todavía más exigentes las palabras con las que comienza la Encíclica. Estas son: ‘El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada día por la Iglesia, es anunciado con intrépida fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las épocas y culturas’ (nº 1).

Como de todo anuncio evangélico, de esto se debe dar, ante todo, testimonio. Y pienso con gratitud en el testimonio silencioso de tantas personas que, de diferentes maneras, se están entregando a servir a los enfermos, a los ancianos, a los que están solos y a los más indigentes. Ponen en práctica el Evangelio de la vida, como María que, tras aceptar el anuncio del ángel, fue a ayudar a su prima Isabel que lo necesitaba.

En efecto, la vida que estamos llamados a promover y defender no es un concepto abstracto, sino que se manifiesta siempre en una persona de carne y hueso: un niño recién concebido, un pobre marginado, un enfermo solo y desanimado o en estado terminal, alguien que ha perdido el trabajo o no puede encontrarlo, un emigrante rechazado o marginado. La vida se manifiesta en concreto, en las personas.

Todo ser humano está llamado por Dios a disfrutar de la plenitud de la vida; y por estar confiado a la preocupación maternal de la Iglesia, toda amenaza a la dignidad y la vida humanas no puede por menos que repercutir en su corazón, en sus "entrañas" maternales. La defensa de la vida para la Iglesia no es una ideología, es una realidad, una realidad humana que involucra a todos los cristianos, precisamente en cuanto cristianos y en cuanto humanos.

Los ataques contra la dignidad y la vida de las personas continúan lamentablemente incluso en nuestra época, que es la época de los derechos humanos universales; todavía más nos enfrentamos a nuevas amenazas y a nuevas esclavitudes, y no siempre las legislaciones protegen la vida humana más débil y vulnerable.

El mensaje de la Encíclica Evangelium Vitae es, por lo tanto, más actual que nunca. Más allá de las emergencias, como la que estamos viviendo, se trata de actuar a nivel cultural y educativo para transmitir a las generaciones futuras una actitud de solidaridad, de atención y acogida, bien sabiendo que la cultura de la vida no es patrimonio exclusivo de los cristianos, sino que pertenece a todos aquellos que, trabajando para construir relaciones fraternas, reconocen el valor propio de cada persona, incluso cuando es frágil y sufre.

Queridos hermanos y hermanas, cada vida humana, única e irrepetible, vale por sí misma, constituye un valor inestimable y hay que anunciarlo siempre de nuevo, con la valentía de la palabra y la valentía de las acciones. Para ello hacen falta solidaridad y amor fraternal por la gran familia humana y por cada uno de sus miembros.

Por lo tanto, con San Juan Pablo II, que escribió esta encíclica, con él reafirmo con renovada convicción el llamamiento que dirigió a todos hace veinticinco años: ‘¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a cada vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!’ (Enc. Evangelium vitae, 5).”

 

Llamamiento del Papa Francisco para orar unidos el Padre Nuestro:

“Dentro de poco, al mediodía, nosotros, los Pastores de las diversas Comunidades Cristianas, junto con los fieles de las distintas denominaciones, nos reuniremos espiritualmente para invocar a Dios con la oración del Padre Nuestro. Unamos nuestras voces de súplica al Señor en estos días de sufrimiento, mientras el mundo es duramente probado por la pandemia. Que el Padre, bueno y misericordioso, otorgue la petición concorde de sus hijos que con confiada esperanza se dirigen a su omnipotencia.

Renuevo a todos también la invitación a participar espiritualmente, a través de los medios de comunicación, en el acto de oración que presidiré pasado mañana, viernes, a las 18 horas, en el parvis de la basílica de San Pedro. La escucha de la Palabra de Dios y la adoración del Santísimo Sacramento serán seguidas por la Bendición Urbi et Orbi, con la indulgencia plenaria adjunta.”

A finalizar la audiencia el Santo Padre nos ha impartido la  bendición apostólica

 
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