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Papa Francisco: "Tres palabras que indican el estilo de Dios: cercanía, compasión, ternura." PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Martes, 16 de Febrero de 2021 12:53

El pasado 14 de febrero de 2020, se pudo ver a un Papa Francisco muy contento, en un día por demás soleado y con una Plaza de San Pedro con muchos fieles reunidos - posiblemente por el avance en el asunto de la vacunación contra el covid-19 en Italia.

En su reflexión que se ha basado en el Evangelio del día, el Santo Padre destacó que  Jesús se hace cercano, que se conmueve ante el dolor y enfermedad del otro, es el Hijo del Padre que nos muestra el modo, el estilo de actuar de Dios para con quienes sufren y le buscan: con cercanía, compasión y ternura (Fuente: Vaticano y SPSS)

El Papa contrapuso la conducta de Jesús, llena de ternura ante el enfermo sufriente, al desprecio y los prejuicio sociales, ante las costumbre sociales que sólo sirven para enmascarar el egoísmo, los límites que nos imponemos para ayudar a los demás, para ignorar la suplica de quien nos pide ayuda, en cambio Jesús responde nos invita a responder con valentía a salir de nuestro aislamiento y hacer nuestro su estilo.

Además el Papa felicitó a los novios y enamorados en el día de San Valentín, y más adelante destacó "El próximo miércoles iniciaremos la Cuaresma. Será un tiempo favorable para dar un sentido de fe y esperanza a la crisis que estamos viviendo.

Y no quiero olvidar las tres palabras que nos hacen comprender el estilo de Dios, no las olviden: cercanía, compasión y ternura. ¿Lo decimos juntos? Cercanía, compasión y ternura." reitero el Santo Padre.

Palabras y reflexión del Papa Francisco, antes del rezo del Ángelus

"Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! ¡Qué bonita está la plaza con el sol! ¡Es bella!

El Evangelio de hoy (cf. Mc 1,40-45) nos presenta el encuentro entre Jesús y un hombre enfermo de lepra. Los leprosos eran considerados impuros y, según las prescripciones de la Ley, debían permanecer fuera de los lugares habitados. Eran excluidos de toda relación humana, social y religiosa. Por ejemplo, no podían entrar en la sinagoga, no podían entrar en el Templo, también religiosamente. Jesús, en cambio, deja que se le acerque aquel hombre, se conmueve, incluso extiende la mano y lo toca. Esto era impensable en aquel tiempo. De este modo, realiza la Buena Noticia que anuncia: Dios se ha hecho cercano a nuestra vida, tiene compasión de la suerte de la humanidad herida y viene a derribar toda barrera que nos impide vivir nuestra relación con Él, con los demás y con nosotros mismos. Se hizo cercano. Cercanía. Recuérdense bien de esta palabra: cercanía, compasión. El evangelio dice que Jesús al ver al leproso “tuvo compasión de él”. Y ternura. Tres palabras que indican el estilo de Dios: cercanía, compasión,


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Permítanme aquí un pensamiento para tantos buenos sacerdotes, confesores, que tienen este comportamiento de atraer a la gente, a mucha gente que se siente una nada, se siente “por los suelos” por sus pecados... Pero con ternura, con compasión... Son buenos esps confesores que no están con el látigo en la mano, sino para recibir, escuchar y decir que Dios es bueno, que Dios perdona siempre, que Dios no se cansa de perdonar. Para estos confesores misericordiosos, les pido hoy, a todos ustedes, un aplauso, aquí en la plaza, todos.

La segunda transgresión es la de Jesús: mientras la Ley prohibía tocar a los leprosos, Él se conmueve, extiende su mano y lo toca para curarlo. Alguno podría decir: ha pecado, ha hecho lo que la Ley prohíbe, es un transgresor. Es verdad, es un transgresor. No se limita a las palabras, sino que lo toca. Y tocar con amor significa establecer una relación, entrar en comunión, implicarse en la vida del otro hasta el punto de compartir incluso sus heridas. Con este gesto, Jesús muestra que Dios, que no es indiferente, no se mantiene a una “distancia seguridad”; es más, se acerca con compasión y toca nuestra vida para sanarla con ternura. Es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. La transgresión de Dios. Es un gran transgresor en este sentido.

Hermanos y hermanas, aún hoy en el mundo muchos hermanos nuestros hermanos sufren de esta enfermedad, del mal de Hansen, o de otras enfermedades y condiciones a las que, lamentablemente, se asocian prejuicios sociales: “Este es un pecador”. Piensen en aquel momento (cf. Lc 7,36-50) en que entró en el banquete aquella mujer, derramó perfume sobre los pies de Jesús. Los otros decían: “pero si este fuera profeta sería consciente, sabría quién es esta mujer: una pecadora”. El desprecio. Por el contrario, Jesús recibe, es más, agradece: “te son perdonados tus pecados”. La ternura de Jesús. El prejuicio social de alejar a la gente con la palabra “este es un impuro”, “este es un pecador”, “este es un estafador”. Sí, a veces es verdad, pero no prejuzguen. A cada uno de nosotros nos puede ocurrir experimentar heridas, fracasos, sufrimientos, egoísmos que nos cierran a Dios y a los demás, porque el pecado nos encierra en nosotros mismos, por vergüenza, por humillación, pero Dios quiere abrir el corazón. Frente a todo esto, Jesús nos anuncia que Dios no es una idea o una doctrina abstracta, sino que Dios es Aquel que se “contamina” con nuestra humanidad herida y que no teme entrar en contacto con nuestras heridas. Pero, padre, ¿qué está diciendo? ¿Que Dios se contamina? No lo digo yo, lo ha dicho san Pablo: se ha hecho pecado (cf. 2 Cor 5,21). Él que no es pecador, que no puede pecar, se ha hecho pecado. Mira cómo se ha contaminado Dios para acercarse a nosotros, para tener compasión y para hacer comprender su ternura. Cercanía, compasión y ternura.


Para respetar las reglas de la buena reputación y las costumbres sociales, a menudo silenciamos el dolor o usamos máscaras para disimularlo. Con el fin de conciliar los cálculos de nuestro egoísmo o las leyes internas de nuestros temores, no nos implicamos demasiado en los sufrimientos de los demás. Por el contrario, pidamos al Señor la gracia de vivir estas dos “transgresiones” del Evangelio de hoy. La del leproso, para que tengamos la valentía de salir de nuestro aislamiento y, en lugar de quedarnos allí a quejarnos o a llorar por nuestros fracasos, las quejas, en luhar de esto vayamos a Jesús tal como somos. Señor, yo soy así. Sentiremos ese abrazo, ese abrazo de Jesús tan hermoso. Y luego la transgresión de Jesús, que es un amor que nos hace ir más allá de las convenciones, que nos hace superar los prejuicios y el miedo a mezclarnos con la vida del otro. Aprendamos a ser “transgresores” como estos dos, como el leproso y como Jesús.

Que en este camino nos acompañe la Virgen María, a la que ahora invocamos en la oración del Ángelus.”

 

Palabras del Papa despúes del 'Ángelus Domini':

Queridos hermanos y hermanas:

Siempre miro con gratitud el compromiso de aquellos que colaboran en favor de los migrantes. A todos agradezco lo que hacen por los migrantes. Hoy, en particular, me uno a los obispos de Colombia al expresar reconocimiento por la decisión de las autoridades colombianas de implementar el Estatuto de Protección Temporal para los migrantes venezolanos presentes en el país, favoreciendo la acogida, la protección y la integración. Y esto no lo hace un país riquísimo, super desarrollado, no. Lo hace un país con tantos problemas de desarrollo, de pobreza, de paz… casi 70 años de guerrilla. Pero, con estos problemas, ha tenido la valentía de mirar a estos migrantes y de hacer este Estatuto. ¡Gracias a Colombia, gracias!

Hoy en la fiesta de los santos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos, proclamados por san Juan Pablo II copatronos de Europa, saludo con afecto a todas las comunidades que viven en los territorios evangelizados por los santos hermanos. Que su intercesión ayude a encontrar nuevos caminos para comunicar el Evangelio. Estos dos no tuvieron miedo de encontrar nuevos caminos para comunicar el Evangelio. Que su intercesión aumente en las iglesias cristianas el deseo de caminar hacia la plena unidad en el respeto de las diferencias.

Hoy no puede faltar, en el día de san Valentín, dirigir un pensamiento, una felicitación a los novios, a los enamorados. Los acompaño con mi oración y los bendigo.

Ahora mi saludo va para ustedes fieles de Roma y peregrinos. También veo que hay franceses, mexicanos, españoles, polacos. ¡Bienvenidos todos, muchos saludos!

El próximo miércoles iniciaremos la Cuaresma. Será un tiempo favorable para dar un sentido de fe y esperanza a la crisis que estamos viviendo.

Y no quiero olvidar las tres palabras que nos hacen comprender el estilo de Dios, no las olviden: cercanía, compasión y ternura. ¿Lo decimos juntos? Cercanía, compasión y ternura.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto. ¡Gracias!"

 

 
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