Celebración de la Pasión del Señor presidida por el Padre Hugo Orozco Sánchez: “Dios siempre está con nosotros… Dios nunca deja de amarnos” PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Viernes, 02 de Abril de 2021 20:36

2 de abril de 2021, Ciudad de México: El Padre Hugo Orozco Sánchez, Consejero General para la Región Interamérica,  presidió este viernes la solemne celebración de la Pasión del Señor.

Concelebraron el Padre el Padre Inspector Ignacio Ocampo Uribe, los sacerdotes salesianos  P. Urbano Rodríguez Higareda, Delegado Inspectorial para la Familia Salesiana,  P. Efrén Sánchez Lino,  Delegado de Pastoral Juvenil,  P. Asunción Ramírez Ruiz, P. Jorge Gustavo De la Mora Esquivel, Ecónomo Inspectorial, P. Francisco Javier Garay Marín, además estuvo atendiendo el altar el Coadjutor Ramón Domingo Vargas Mendoza.

La asamblea de fieles reunidos en la Parroquia, si bien reducida era muy significativa, respetando todas loas medidas sanitarias de distanciamiento, pero presentes físicamente gracias a que se flexibilizaron  las restricciones si bien se mantuvo el semáforo naranja para prevenir los contagios por covid-19.  Además a la asamblea presencial se unieron cientos de usuarios, que podría decirse llegaron a casi miles, quienes  siguieron la ceremonia por redes sociales a través  facebook™ y Youtube™.

 

Iniciaron con la postración, después la liturgia de la Palabra, que inicio con la lectura donde el profeta describe al que vendrá, la siervo del Señor sobre quien recaerían todos los pecados de los hombres,  para que fueran salvados y concluyó  con los pasajes de  Santo Evangelio que proclamó el Padre Ignacio en conjunto con otros lectores para darle mayor realce a lo narrado, relativo a la pasión y muerte de nuestro Señor.

 

La  Homilía del Padre Hugo Orozco Sánchez se centro en el hecho que Dios nos ama inmensamente, que no nos abandona y está siempre dispuesto a perdonarnos, al grado de haber dado la vida de su Hijo Amado para rescatarnos, e aquí su predicación:

“Una pequeña reflexión a partir del texto del Evangelio que escuchamos, que nos permite hacer memoria de la pasión y la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Y me gustaría solamente llamar la atención sobre dos cosas:

La primera de ellas es que el texto que escuchamos, es un texto que constantemente va a tener redacciones que hablan sobre la identidad de Jesús,  ¿Quién eres tú Jesús? Dicen  que eres “esto” ¿Si eres, o, no eres?  Dicen que eres el Hijo;  dicen que eres  Rey ¿Tú quién eres?

Es un texto,  este que escuchamos hoy,  donde continuamente se pregunta sobre la identidad de Jesús,  continuamente… Y entonces es un texto que nos va a permitir percibir algunos rasgos de Jesús,  me parece que de los rasgos más importantes que forman parte de nuestra fe.

Bueno,  el primer rasgo que descubrimos y que el texto de hoy nos permite identificar es que, está muy ligado como a todo lo que dicen las escrituras,  para que se cumplieran las escrituras,  para que tuviera relación con lo profetizado, es decir, está  en la lógica de una ‘Historia de Salvación’.

Jesús está en la lógica de una historia de Dios que nos ama y que nos salva,  además de esto entonces que estos están como ‘Hijo  de Dios’,  porque se repite en  varios momentos y se dice ‘es Hijo de Dios’,   ‘es el Hijo de Dios’, ‘¿Es verdad que tú eres Hijo de Dios? Es decir,  se repite esa identidad de Jesús y queda puesta en evidencia.

Hay dos actitudes de Jesús que a mí me  llaman la atención:

La primera es el silencio con el que avanza su determinación,  es decir,  él ya sabe e intuye que las cosas están saliendo de control.  Él sabe que está aumentando el tono,  él sabe que está en peligro su vida,  de hecho cuando lo agarran y cuando lo detienen preso él sabe lo que viene… Y la actitud del Jesús que vemos,  es una actitud, no de un Jesús cobarde, ni de  un Jesús que   reacciona con violencia,  o que  se defiende.

Es un Jesús que habla,  que tiene capacidad de razonar, de pedir explicaciones, pero eso que eso es coherente con todo lo que dice y entonces la manera en la que avanza Jesús hacia su muerte,  no es ni como un loco suicida,  por ejemplo,  pero tampoco es como alguien que esté buscando el dolor o la muerte en sí misma,  ¡no!

Es alguien que está siendo coherente con lo que cree y lo que piensa,  y entonces ¿Qué es lo que cree? ¿Qué es lo que piensa? ¿Qué fue  lo que sostuvo a Jesús durante sus años de predicación?

Dos convicciones:

La primera de ellas es “Dios no nos deja”

Dios no nos abandona,  no hay nada que deje que Dios deje de amarnos. En ningún momento Dios nos abandona y ese es motivo de esperanza,  y es solamente una expresión de alguien que tiene fe.

Dios no los abandona ni en el peor de los momentos, en que  uno experimenta la soledad.  Ni en la muerte que es la máxima expresión del pecado, como soledad total,  ni en ese momento Dios nos abandona,  y esa convicción,  es la que hace que sus avanzar y no detenerse.

Y hay otra convicción,  también muy linda de parte de Jesús: toda su vida estuvo hablando del amor y del perdón. En todo momento Él estuvo diciendo de la importancia de saber amar por encima de todo y que la caridad era capaz de vencer todo. Iremos con Jesús que no deja de amar en ningún momento.

Vemos un Jesús que llega a la Cruz con todas las consecuencias,  que en ningún momento se detuvo,  que en ningún momento titubeo,  y que aún mismo en la Cruz es capaz de decir “Señor perdónalos porque no saben lo que hacen”, es decir,  pedir por quienes le han matado,  le han atacado y se han burlado de Él.

El texto nos va narrando cómo progresivamente aumentan las burlas,  aumenta el maltrato a Jesús. Y Jesús no echa para atrás,  no hay nada que deje que Jesús deje de amarnos.  No hay nada que deje que Jesús crea en la fuerza del amor y del perdón.

Contemplar entonces hoy a Jesús en la Cruz,  es contemplarlo con estas dos actitudes, saben:

- La actitud de valentía con la que no nunca dejó de confiar en el Señor,  Dios nunca nos abandona, ni aunque experimentamos la peor de las soledades, Dios nunca nos abandona,  esa convicción que lo mantuvo firme y que lo mantuvo por encima de cualquier maltrato.

Y la segunda convicción del amor, el amor que es capaz de superar y perdonar todo,  el amor que se dona totalmente y que es capaz incluso de de ser amable,  con quien no lo es. Y entonces la expresión de la muerte de Jesús en la Cruz,  es una muerte por amor a todos. Esto es una noticia muy bonita sobre todo ¿Saben para quién? Para   los pecadores.

Que padre para mí como pecador saber que no hay ni un sólo pecado,  ni uno sólo que haga que Jesús deje de amarme.  Qué buena noticia, entonces, para quien deberás es  bien malvado,  y el maldito,  bien maldito,  porque si se diera  cuenta del amor tan grande que Dios le tiene…

No hay absolutamente nada que hagas,  que deje que Dios,  deje de amarte,  ¡Nada!

Y tú tienes la capacidad como Hijo de Dios de amar como Él,  de amar con un amor infinito de una donación total,  de hecho eso es como la invitación a seguir a Jesús.

Bueno,  contemplar a Jesús hoy en la Cruz y contemplar la Cruz,  es recordarnos justamente de esta entrega amorosa de Jesús, No podemos mirar a Jesús en la Cruz o mirar una cruz,  sin pensar en este amor tan grande que Dios tiene,  que no hay nada que deje de amarme,  incluso que es capaz de morir por mí, ¡Nada!

Yo creo que,  el poder contemplar a Jesús,  de este modo,  nos va a permitir  experimentar gratitud,  experimentar gratitud a Jesús y decir: ‘Señor gracias por la manera en la que me amas.’

Hoy vamos a tener un signo muy bonito,  al adorar la Cruz,  al pararnos delante de la Cruz y poder reconocer,  y decirle al Señor: ‘Señor gracias por el amor tan grande con el que me amas,  gracias porque no hay nada que deje  que tú dejes de amarme ¡No hay nada,.. Nada, que   vaya a lograr eso!’

Gracias porque es tan grande tu amor que siempre me has esperado,  experimentar esa Misericordia gratuita que nos ofrece el amor de Dios en la Cruz,  para poder alabar y poder dar gracias a Dios.

Bueno, que el signo que podamos hacer los que estamos aquí en el templo,  y los que están en su casa,  les invito a que en el momento de la adoración de la Cruz,  puedan encontrar algún crucifijo en su casa,  pueden encontrar alguna cruz en la que puedan experimentar,  la posibilidad de hacer esta pequeñita  oración.

Agradecerle a Dios por tanto amor,  que no se ha entregado por su misma vida en la Cruz y que el recuerdo de la Cruz nos pone en conciencia,  sobre esta convicción tan hermosa de Jesús,  que hoy por hoy también nos debe sostener a nosotros” concluyó el Padre Orozco.

(Transcripción Ag. Coca R.)

 

Posteriormente se llevó a cabo el rito de a adoración de la Cruz de Cristo, dado que en este día no se realiza la consagración del vino y el pan, se dispuso la reserva del sagrario para la Comunión.

La liturgia concluyó con la bendición final sobre los fieles de parte del P. Orozco y la invitación por parte de Padre urbano a la feligresía, a participar de la Ceremonia del Fuego Nuevo y la Vigilia Pascual, según las posibilidades de cada uno.

2 de abril de 2021, Ciudad de México: El Padre Hugo Orozco Sánchez, Consejero General para la Región Interamérica, presidió este viernes la solemne celebración de la Pasión del Señor.

Concelebraron el Padre el Padre Inspector Ignacio Ocampo Uribe, los sacerdotes salesianos P. Urbano Rodríguez Higareda, Delegado Inspectorial para la Familia Salesiana, P. Efrén Sánchez Lino, Delegado de Pastoral Juvenil, P. Asunción Ramírez Ruiz, P. Jorge Gustavo De la Mora Esquivel, Ecónomo Inspectorial, P. Francisco Javier Garay Marín, además estuvo atendiendo el altar el Coadjutor Ramón Domingo Vargas Mendoza.

La asamblea de fieles reunidos en la Parroquia, si bien reducida era muy significativa, respetando todas loas medidas sanitarias de distanciamiento, pero presentes físicamente gracias a que se flexibilizaron las restricciones si bien se mantuvo el semáforo naranja para prevenir los contagios por covid-19. Además a la asamblea presencial se unieron cientos de usuarios, que podría decirse llegaron a casi miles, quienes siguieron la ceremonia por redes sociales a través facebook™ y Youtube™.

Iniciaron con la postración, después la liturgia de la Palabra, que inicio con la lectura donde el profeta describe al que vendrá, la siervo del Señor sobre quien recaerían todos los pecados de los hombres, para que fueran salvados y concluyó con los pasajes de Santo Evangelio que proclamó el Padre Ignacio en conjunto con otros lectores para darle mayor realce a lo narrado, relativo a la pasión y muerte de nuestro Señor.

La Homilía del Padre Hugo Orozco Sánchez se centro en el hecho que Dios nos ama inmensamente, que no nos abandona y está siempre dispuesto a perdonarnos, al grado de haber dado la vida de su Hijo Amado para rescatarnos, e aquí su predicación:

“Una pequeña reflexión a partir del texto del Evangelio que escuchamos, que nos permite hacer memoria de la pasión y la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Y me gustaría solamente llamar la atención sobre dos cosas:

La primera de ellas es que el texto que escuchamos, es un texto que constantemente va a tener redacciones que hablan sobre la identidad de Jesús, ¿Quién eres tú Jesús? Dicen que eres “esto” ¿Si eres, o, no eres? Dicen que eres el Hijo; dicen que eres Rey ¿Tú quién eres?

Es un texto, este que escuchamos hoy, donde continuamente se pregunta sobre la identidad de Jesús, continuamente… Y entonces es un texto que nos va a permitir percibir algunos rasgos de Jesús, me parece que de los rasgos más importantes que forman parte de nuestra fe.

Bueno, el primer rasgo que descubrimos y que el texto de hoy nos permite identificar es que, está muy ligado como a todo lo que dicen las escrituras, para que se cumplieran las escrituras, para que tuviera relación con lo profetizado, es decir, está en la lógica de una ‘Historia de Salvación’.

Jesús está en la lógica de una historia de Dios que nos ama y que nos salva, además de esto entonces que estos están como ‘Hijo de Dios’, porque se repite en varios momentos y se dice ‘es Hijo de Dios’, ‘es el Hijo de Dios’, ‘¿Es verdad que tú eres Hijo de Dios? Es decir, se repite esa identidad de Jesús y queda puesta en evidencia.

Hay dos actitudes de Jesús que a mí me llaman la atención:

La primera es el silencio con el que avanza su determinación, es decir, él ya sabe e intuye que las cosas están saliendo de control. Él sabe que está aumentando el tono, él sabe que está en peligro su vida, de hecho cuando lo agarran y cuando lo detienen preso él sabe lo que viene… Y la actitud del Jesús que vemos, es una actitud, no de un Jesús cobarde, ni de un Jesús que reacciona con violencia, o que se defiende.

Es un Jesús que habla, que tiene capacidad de razonar, de pedir explicaciones, pero eso que eso es coherente con todo lo que dice y entonces la manera en la que avanza Jesús hacia su muerte, no es ni como un loco suicida, por ejemplo, pero tampoco es como alguien que esté buscando el dolor o la muerte en sí misma, ¡no!

Es alguien que está siendo coherente con lo que cree y lo que piensa, y entonces ¿Qué es lo que cree? ¿Qué es lo que piensa? ¿Qué fue lo que sostuvo a Jesús durante sus años de predicación?

Dos convicciones:

La primera de ellas es “Dios no nos deja”

Dios no nos abandona, no hay nada que deje que Dios deje de amarnos. En ningún momento Dios nos abandona y ese es motivo de esperanza, y es solamente una expresión de alguien que tiene fe.

Dios no los abandona ni en el peor de los momentos, en que uno experimenta la soledad. Ni en la muerte que es la máxima expresión del pecado, como soledad total, ni en ese momento Dios nos abandona, y esa convicción, es la que hace que sus avanzar y no detenerse.

Y hay otra convicción, también muy linda de parte de Jesús: toda su vida estuvo hablando del amor y del perdón. En todo momento Él estuvo diciendo de la importancia de saber amar por encima de todo y que la caridad era capaz de vencer todo. Iremos con Jesús que no deja de amar en ningún momento.

Vemos un Jesús que llega a la Cruz con todas las consecuencias, que en ningún momento se detuvo, que en ningún momento titubeo, y que aún mismo en la Cruz es capaz de decir “Señor perdónalos porque no saben lo que hacen”, es decir, pedir por quienes le han matado, le han atacado y se han burlado de Él.

El texto nos va narrando cómo progresivamente aumentan las burlas, aumenta el maltrato a Jesús. Y Jesús no echa para atrás, no hay nada que deje que Jesús deje de amarnos. No hay nada que deje que Jesús crea en la fuerza del amor y del perdón.

Contemplar entonces hoy a Jesús en la Cruz, es contemplarlo con estas dos actitudes, saben:

- La actitud de valentía con la que no nunca dejó de confiar en el Señor, Dios nunca nos abandona, ni aunque experimentamos la peor de las soledades, Dios nunca nos abandona, esa convicción que lo mantuvo firme y que lo mantuvo por encima de cualquier maltrato.

Y la segunda convicción del amor, el amor que es capaz de superar y perdonar todo, el amor que se dona totalmente y que es capaz incluso de de ser amable, con quien no lo es. Y entonces la expresión de la muerte de Jesús en la Cruz, es una muerte por amor a todos. Esto es una noticia muy bonita sobre todo ¿Saben para quién? Para los pecadores.

Que padre para mí como pecador saber que no hay ni un sólo pecado, ni uno sólo que haga que Jesús deje de amarme. Qué buena noticia, entonces, para quien deberás es bien malvado, y el maldito, bien maldito, porque si se diera cuenta del amor tan grande que Dios le tiene…

No hay absolutamente nada que hagas, que deje que Dios, deje de amarte, ¡Nada!

Y tú tienes la capacidad como Hijo de Dios de amar como Él, de amar con un amor infinito de una donación total, de hecho eso es como la invitación a seguir a Jesús.

Bueno, contemplar a Jesús hoy en la Cruz y contemplar la Cruz, es recordarnos justamente de esta entrega amorosa de Jesús, No podemos mirar a Jesús en la Cruz o mirar una cruz, sin pensar en este amor tan grande que Dios tiene, que no hay nada que deje de amarme, incluso que es capaz de morir por mí, ¡Nada!

Yo creo que, el poder contemplar a Jesús, de este modo, nos va a permitir experimentar gratitud, experimentar gratitud a Jesús y decir: ‘Señor gracias por la manera en la que me amas.’

Hoy vamos a tener un signo muy bonito, al adorar la Cruz, al pararnos delante de la Cruz y poder reconocer, y decirle al Señor: ‘Señor gracias por el amor tan grande con el que me amas, gracias porque no hay nada que deje que tú dejes de amarme ¡No hay nada,.. Nada, que vaya a lograr eso!’

Gracias porque es tan grande tu amor que siempre me has esperado, experimentar esa Misericordia gratuita que nos ofrece el amor de Dios en la Cruz, para poder alabar y poder dar gracias a Dios.

Bueno, que el signo que podamos hacer los que estamos aquí en el templo, y los que están en su casa, les invito a que en el momento de la adoración de la Cruz, puedan encontrar algún crucifijo en su casa, pueden encontrar alguna cruz en la que puedan experimentar, la posibilidad de hacer esta pequeñita oración.

Agradecerle a Dios por tanto amor, que no se ha entregado por su misma vida en la Cruz y que el recuerdo de la Cruz nos pone en conciencia, sobre esta convicción tan hermosa de Jesús, que hoy por hoy también nos debe sostener a nosotros” concluyó el Padre Orozco.

(Transcripción Ag. Coca R.)

Posteriormente se llevó a cabo el rito de a adoración de la Cruz de Cristo, dado que en este día no se realiza la consagración del vino y el pan, se dispuso la reserva del sagrario para la Comunión.

La liturgia concluyó con la bendición final sobre los fieles de parte del P. Orozco y la invitación por parte de Padre urbano a la feligresía, a participar de la Ceremonia del Fuego Nuevo y la Vigilia Pascual, según las posibilidades de cada uno.

2 de abril de 2021, Ciudad de México: El Padre Hugo Orozco Sánchez, Consejero General para la Región Interamérica,  presidió este viernes la solemne celebración de la Pasión del Señor.

Concelebraron el Padre el Padre Inspector Ignacio Ocampo Uribe, los sacerdotes salesianos  P. Urbano Rodríguez Higareda, Delegado Inspectorial para la Familia Salesiana,  P. Efrén Sánchez Lino,  Delegado de Pastoral Juvenil,  P. Asunción Ramírez Ruiz, P. Jorge Gustavo De la Mora Esquivel, Ecónomo Inspectorial, P. Francisco Javier Garay Marín, además estuvo atendiendo el altar el Coadjutor Ramón Domingo Vargas Mendoza.

La asamblea de fieles reunidos en la Parroquia, si bien reducida era muy significativa, respetando todas loas medidas sanitarias de distanciamiento, pero presentes físicamente gracias a que se flexibilizaron  las restricciones si bien se mantuvo el semáforo naranja para prevenir los contagios por covid-19.  Además a la asamblea presencial se unieron cientos de usuarios, que podría decirse llegaron a casi miles, quienes  siguieron la ceremonia por redes sociales a través  facebook™ y Youtube™.

 

Iniciaron con la postración, después la liturgia de la Palabra, que inicio con la lectura donde el profeta describe al que vendrá, la siervo del Señor sobre quien recaerían todos los pecados de los hombres,  para que fueran salvados y concluyó  con los pasajes de  Santo Evangelio que proclamó el Padre Ignacio en conjunto con otros lectores para darle mayor realce a lo narrado, relativo a la pasión y muerte de nuestro Señor.

 

La  Homilía del Padre Hugo Orozco Sánchez se centro en el hecho que Dios nos ama inmensamente, que no nos abandona y está siempre dispuesto a perdonarnos, al grado de haber dado la vida de su Hijo Amado para rescatarnos, e aquí su predicación:

 

“Una pequeña reflexión a partir del texto del Evangelio que escuchamos, que nos permite hacer memoria de la pasión y la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Y me gustaría solamente llamar la atención sobre dos cosas:

La primera de ellas es que el texto que escuchamos, es un texto que constantemente va a tener redacciones que hablan sobre la identidad de Jesús,  ¿Quién eres tú Jesús? Dicen  que eres “esto” ¿Si eres, o, no eres?  Dicen que eres el Hijo;  dicen que eres  Rey ¿Tú quién eres?

Es un texto,  este que escuchamos hoy,  donde continuamente se pregunta sobre la identidad de Jesús,  continuamente… Y entonces es un texto que nos va a permitir percibir algunos rasgos de Jesús,  me parece que de los rasgos más importantes que forman parte de nuestra fe.

Bueno,  el primer rasgo que descubrimos y que el texto de hoy nos permite identificar es que, está muy ligado como a todo lo que dicen las escrituras,  para que se cumplieran las escrituras,  para que tuviera relación con lo profetizado, es decir, está  en la lógica de una ‘Historia de Salvación’.

Jesús está en la lógica de una historia de Dios que nos ama y que nos salva,  además de esto entonces que estos están como ‘Hijo  de Dios’,  porque se repite en  varios momentos y se dice ‘es Hijo de Dios’,   ‘es el Hijo de Dios’, ‘¿Es verdad que tú eres Hijo de Dios? Es decir,  se repite esa identidad de Jesús y queda puesta en evidencia.

Hay dos actitudes de Jesús que a mí me  llaman la atención:

La primera es el silencio con el que avanza su determinación,  es decir,  él ya sabe e intuye que las cosas están saliendo de control.  Él sabe que está aumentando el tono,  él sabe que está en peligro su vida,  de hecho cuando lo agarran y cuando lo detienen preso él sabe lo que viene… Y la actitud del Jesús que vemos,  es una actitud, no de un Jesús cobarde, ni de  un Jesús que   reacciona con violencia,  o que  se defiende.

Es un Jesús que habla,  que tiene capacidad de razonar, de pedir explicaciones, pero eso que eso es coherente con todo lo que dice y entonces la manera en la que avanza Jesús hacia su muerte,  no es ni como un loco suicida,  por ejemplo,  pero tampoco es como alguien que esté buscando el dolor o la muerte en sí misma,  ¡no!

Es alguien que está siendo coherente con lo que cree y lo que piensa,  y entonces ¿Qué es lo que cree? ¿Qué es lo que piensa? ¿Qué fue  lo que sostuvo a Jesús durante sus años de predicación?

Dos convicciones:

La primera de ellas es “Dios no nos deja”

Dios no nos abandona,  no hay nada que deje que Dios deje de amarnos. En ningún momento Dios nos abandona y ese es motivo de esperanza,  y es solamente una expresión de alguien que tiene fe.

Dios no los abandona ni en el peor de los momentos, en que  uno experimenta la soledad.  Ni en la muerte que es la máxima expresión del pecado, como soledad total,  ni en ese momento Dios nos abandona,  y esa convicción,  es la que hace que sus avanzar y no detenerse.

Y hay otra convicción,  también muy linda de parte de Jesús: toda su vida estuvo hablando del amor y del perdón. En todo momento Él estuvo diciendo de la importancia de saber amar por encima de todo y que la caridad era capaz de vencer todo. Iremos con Jesús que no deja de amar en ningún momento.

Vemos un Jesús que llega a la Cruz con todas las consecuencias,  que en ningún momento se detuvo,  que en ningún momento titubeo,  y que aún mismo en la Cruz es capaz de decir “Señor perdónalos porque no saben lo que hacen”, es decir,  pedir por quienes le han matado,  le han atacado y se han burlado de Él.

El texto nos va narrando cómo progresivamente aumentan las burlas,  aumenta el maltrato a Jesús. Y Jesús no echa para atrás,  no hay nada que deje que Jesús deje de amarnos.  No hay nada que deje que Jesús crea en la fuerza del amor y del perdón.

Contemplar entonces hoy a Jesús en la Cruz,  es contemplarlo con estas dos actitudes, saben:

- La actitud de valentía con la que no nunca dejó de confiar en el Señor,  Dios nunca nos abandona, ni aunque experimentamos la peor de las soledades, Dios nunca nos abandona,  esa convicción que lo mantuvo firme y que lo mantuvo por encima de cualquier maltrato.

Y la segunda convicción del amor, el amor que es capaz de superar y perdonar todo,  el amor que se dona totalmente y que es capaz incluso de de ser amable,  con quien no lo es. Y entonces la expresión de la muerte de Jesús en la Cruz,  es una muerte por amor a todos. Esto es una noticia muy bonita sobre todo ¿Saben para quién? Para   los pecadores.

Que padre para mí como pecador saber que no hay ni un sólo pecado,  ni uno sólo que haga que Jesús deje de amarme.  Qué buena noticia, entonces, para quien deberás es  bien malvado,  y el maldito,  bien maldito,  porque si se diera  cuenta del amor tan grande que Dios le tiene…

No hay absolutamente nada que hagas,  que deje que Dios,  deje de amarte,  ¡Nada!

Y tú tienes la capacidad como Hijo de Dios de amar como Él,  de amar con un amor infinito de una donación total,  de hecho eso es como la invitación a seguir a Jesús.

Bueno,  contemplar a Jesús hoy en la Cruz y contemplar la Cruz,  es recordarnos justamente de esta entrega amorosa de Jesús, No podemos mirar a Jesús en la Cruz o mirar una cruz,  sin pensar en este amor tan grande que Dios tiene,  que no hay nada que deje de amarme,  incluso que es capaz de morir por mí, ¡Nada!

Yo creo que,  el poder contemplar a Jesús,  de este modo,  nos va a permitir  experimentar gratitud,  experimentar gratitud a Jesús y decir: ‘Señor gracias por la manera en la que me amas.’

Hoy vamos a tener un signo muy bonito,  al adorar la Cruz,  al pararnos delante de la Cruz y poder reconocer,  y decirle al Señor: ‘Señor gracias por el amor tan grande con el que me amas,  gracias porque no hay nada que deje  que tú dejes de amarme ¡No hay nada,.. Nada, que   vaya a lograr eso!’

Gracias porque es tan grande tu amor que siempre me has esperado,  experimentar esa Misericordia gratuita que nos ofrece el amor de Dios en la Cruz,  para poder alabar y poder dar gracias a Dios.

Bueno, que el signo que podamos hacer los que estamos aquí en el templo,  y los que están en su casa,  les invito a que en el momento de la adoración de la Cruz,  puedan encontrar algún crucifijo en su casa,  pueden encontrar alguna cruz en la que puedan experimentar,  la posibilidad de hacer esta pequeñita  oración.

Agradecerle a Dios por tanto amor,  que no se ha entregado por su misma vida en la Cruz y que el recuerdo de la Cruz nos pone en conciencia,  sobre esta convicción tan hermosa de Jesús,  que hoy por hoy también nos debe sostener a nosotros” concluyó el Padre Orozco.

(Transcripción Ag. Coca R.)

 

Posteriormente se llevó a cabo el rito de a adoración de la Cruz de Cristo, dado que en este día no se realiza la consagración del vino y el pan, se dispuso la reserva del sagrario para la Comunión.

 

La liturgia concluyó con la bendición final sobre los fieles de parte del P. Orozco y la invitación por parte de Padre urbano a la feligresía, a participar de la Ceremonia del Fuego Nuevo y la Vigilia Pascual, según las posibilidades de cada uno.

 
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