Vigilia Pascual, en MEM, P. Hugo Orozco: ‘…vayan a Galilea, allá los voy a ver’… PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Sábado, 03 de Abril de 2021 21:48

Sábado 3 de abril de 2021, Ciudad de México: En el marco del Triduo Pascual, el Reverendo Padre Hugo Orozco Sánchez afirmó “La Resurrección y es una oportunidad de reiniciar en donde todo empezó… los que somos   testigos del Resucitado,  somos gente que da,  somos gente alegre,  somos gente optimista,  gente que da consuelo,  gente que sonríe a pesar de las dificultades …somos de  la gente que cree en la Resurrección”, lo anterior lo afirmó al  presidir  la solemne Misa de la Vigilia Pascual 2021 en MEM, en la Parroquia-Santuario de María Auxiliadora.

La ‘Noche de la noches’ si bien tuvo en ese santuario una asamblea reducida”, era  a la vez nutrida y devota, reflejo de aquellos que al no poder salir de sus hogares, participaban e ella a través de los diversos medios digitales. A aquellos  fieles, a quienes el Padre Orozco recalcó la importancia de la generosidad de las mujeres que al ir a ungir y limpiar el cuerpo de Jesús se toparon con el milagro de la Resurrección.

Además el Consejero Regional para Interamérica, reitero el llamado que Jesús hizo a sus discípulos ‘Vayan a Galilea allí los veré’, destacando que Cristo nos ama a tal grado que no obstante haberle abandonado,  nos permite empezar de nuevo desde el lugar donde todo comenzó, el lugar del primer encuentro y del ‘primer amor’.

Concelebraron los salesianos: P. Urbano Rodríguez Higareda, Delegado Inspectorial de MEM para la Familia Salesiana, P. Jorge Gustavo De la Mora Esquivel, Ecónomo Inspectorial, P. Asunción Ramírez Ruiz, y el P. Francisco Javier Garay Marín, además estuvo presente el Coadjutor Ramón Domingo Vargas Mendoza, apoyando los servicios de altar y coordinando a las y los monaguillos.

Homilía que predicó el Padre Hugo Orozco durante la celebración de la Vigilia Pascual:

“Muy bien hermanos, justamente el Evangelio de hoy narra la importancia del acontecimiento, y quisiera echar mano de algunas reflexiones que hizo el Papa Francisco hace unas horas, celebrando también la Vigilia, que me parecen por interesantes, es decir, le da una perspectiva interesante al Evangelio.

Solamente quisiera llamar la atención sobre dos cosas primero:

¿Quiénes son las que van a buscar a Jesús? y ¿Qué van a hacer?

Van a hacer un acto humano, van a embalsamar un cuerpo, le van a poner perfumes a un cuerpo, le van a poner aceites. Ustedes saben que el cuerpo muerto se descompone y huele feo, bueno los procesos mortuorios, incluían unos procesos donde se ponía una especie de perfumes muy fuertes y aceites, para evitar un tiempo de malos olores, en lo que la carne se desbarataba.

Bueno, pues esto es lo que van a hacer estas mujeres, es un gesto de atención a un muerto, porque ya había visto que Jesús estaba muerto. ¿Qué las lleva, qué las nueve? El amor, el amor Jesús, y no les da miedo ni salir, ni que las vayan a regañar, ni que les van a poner una multa: No les da miedo.

Porque saben lo importante que es tener un gesto de atención, para con aquel que fue tan humano, con toda la gente. Me parece entonces, no indiferente que sean las mujeres, en grupo, las primeras que se mueven, para en un acto de afectó a Jesús, descubren entonces la experiencia de la Resurrección.

Y claro que les causa asombro, y miedo y confusión, por supuesto, llegar y encontrar el sepulcro vacío… lo primero que piensas es ‘¿Quién me lo los robo? ‘¿Quién se lo llevo?’ ‘¿Cómo abrieron la piedra, si estaba tan grandísima?’ ‘¿Cómo si había guardias aquí?’

Y después que aparezca alguien y te diga, espérate, ‘aquí no está a quien buscan’, pues ¿Cómo no van a espantarse?, ¿Cómo no van a reaccionar del susto?, entre emoción de ver lo que está pasando ‘¿Cómo qué está vivo?’ de entender lo que está pasando y de miedo, de no saber justamente, lo que estaban viviendo.

Bueno, me parece entonces bonito poner la atención sobre estos dos gestos: tanto el movimiento de las mujeres por Jesús, como su asombro, porque creo que son modelos para nosotros como creyentes, hombres y mujeres; buscaron a Jesús, buscando su humanidad, buscando la presencia de otros, siempre será esto muy nuestro, muy de los seguidores de Jesús.

Tratar de sanar heridas, tratar de dar consuelo al dolor, de hacerse cercano al dolor, y eso es muy de nosotros, muy los seguidores de Cristo Jesús, y esto que hizo que estas muchachas, por esa generosidad se toparon con la Resurrección puede, pasarnos también a nosotros, es un camino para encontrarnos con el Resucitado.

¡Pero, bueno!, me quedo con lo que decía el Papa en la Misa de hoy sobre Galilea, saben ustedes, al final del Evangelio, ya aparece como lo último del Evangelio, el mensajero le dice a las mujeres ‘díganle a los discípulos -díganle a los muchachos- que Jesús los espera en Galilea, que se va a adelantar y que ahí los espera.

¡Bueno!, hay tres cosas que ve el Papa de la Galilea, que están bien padres:

La primera es que Galilea es el lugar donde todo empezó, todo el seguimiento de Jesús, todo el grupo de los amigos que siguieron a Jesús por tres años, las invitaciones que hizo Jesús, todo paso en Galilea…

Y entonces regresaron a donde inició todo, resulta hermosísimo, primero porque es, es decir, aquí no pasó nada, no hay broca de que se hayan ido que me hayan abandonando, la alegría está por encima de todo eso, quiero verlos, donde todo empezó, donde nuestra historia de amor no comenzó.

Yo conozco algunos novios, algunos esposos que hablan sobre sus lugares de amor : ‘Este es el restaurancito donde veníamos cuando éramos novios…’, ‘…Aquí veníamos este parque…’, ‘…aquí nos sentábamos…’, ‘…este era nuestro rinconcito…’, ‘…aquí íbamos a tomar nieve…’, se fijan como en el afecto de repente ubicamos lugares

Pues eso mismo hizo Jesús, ‘…vayan a Galilea allá los voy a ver, allá donde inició todo’, allá donde entonces tenemos esperanza. Y lo hermoso detrás de esa interpretación de Galilea, donde empezó todo, es la oportunidad que le da a todos de reiniciar: ¡Nunca es tarde para reiniciar! Es decir, es una convicción en la conversión ¡Como nunca!

La posibilidad de reiniciar nos libera de aquello que hemos dicho “¡Así soy, y ya! ¡Siempre! ¿Y qué? ¡Que voy a cambiar!” ¡No, no! La Resurrección y es una oportunidad de reiniciar donde todo empezó. Para nosotros salesianos, sería muy interesante reiniciar donde todo empezó en la vocación ¡Eh!, irnos al día aquel en que dijimos que sí a Jesús, cuando nos moviera el corazón…

¡Pero también para ustedes! El día que se engancharon más con Jesús, el día que experimentaron de algún modo en que Jesús les era más simpático… fíjense cuál es el origen de la fe, porque hay que volver ahí… ahí vamos a encontrar cosas que Jesús nos dice, como el cariño infinito y gratuito que nos tienen y las mil y un posibilidades, y oportunidades que nos da.

Una segunda cosa de Galilea: ir a Galilea, es como ir al lugar donde todo empezó, pero no nada más para recordar donde empezó, sino para abrir el futuro, para iniciar nuevamente, nuevamente otra historia. De ahí de Galilea, nuevamente vuelve a haber otro envío, vuelve a decirles ‘vayan por todos lados y digan esto…’, es decir, Galilea no solamente lo recuerdo, en el pasado nostálgico y ‘¡Ah, que bonito lugar!’ ¡No! … también es el lugar donde se lanza el futuro. Y entonces citar a los discípulos en Galilea, es porque de ahí viene el futuro después, y viene un futuro esperanzador para todos.

Fíjense entonces dos cosas muy bonitas que ya van:

- La primera: Al llamarnos a Galilea, nos invita el Señor a experimentar su amor incondicional, y que ‘¡No pasa nada! Borrón y cuenta nueva, vamos a empezar otra vez’.

- Segunda cosa: Al llamar a Galilea es abrir a un futuro nuevo, no estamos condenados a repetir el pasado. Ni es cierto que nuestra historia está escrita en un librito, y se va haciendo como si fuera un cuento y así vamos ¡No... no! …

Tenemos un futuro donde Cristo ha roto las cadenas del pecado y nos abre perspectivas distintas. Creer hoy en el Resucitado, es creer en un futuro diferente, y empeñarse en ello, celebrarlo es celebrar en Galilea la posibilidad de un nuevo futuro.

¡Bueno! Y tercera y última cosa  de Galilea, muy bonita: Galilea está hasta la orilla del pueblo… era lo último,   era algo así, ¡Es más!, algo así  como los excluidillos. No era así como ciudad muy, muy importante, era de ‘saducillos’,  medio mal hablados, medio mal trechos.

Fíjense que hermoso lugar para ‘Resucitar’ a sus amigos,  para empezar,  y para abrir   futuro,  con los excluidos, con los marginados, con los que parece  que nadie da nada,  con los que no son importantes,  y cuando el Señor  marca   Galilea  como punto de encuentro,  está diciendo voy hasta lo último de lo último y    desde allí estoy partiendo.

¡Oigan ese es otro anuncio muy lindo también! Jesús va hasta lo más último de nuestro pecado,  no hay pecado que quede fuera, ni mío, ni  tuyo,  dice ¡Es una buena noticia! Sabernos  amados así por parte de Cristo,  ósea  ¡No nos puede dejar iguales!

Para empezar, tiene que ponernos contentos saber  que alguien me quiere… a mí me hace sentirme bien… ¡Oigan,  a mí me gustan los perros! Me gusta que un perro me mueva la cola  cuando le habló. Cuando más, cuando  una persona  le   saludo, espero un saludo; cuando le sonrío, espero también sonría… Es decir,  si necesitamos en el  afecto  también:   dar y recibir.

¡Bueno! pues hoy,  los que somos   testigos del Resucitado,  somos gente que da,  somos gente alegre,  somos gente optimista,  gente que da consuelo,  gente que sonríe a pesar de las dificultades,  gente que sabe encontrar por donde hay lucecitas donde parece que todo está agobiado y asfixiado.  Porque somos de  la gente que cree en la resurrección.

Y miren con esta imagen de Galilea,  el Papa nos ayuda a descubrir tres mensajes hermosos  de  la Pascua:

- El amor de Jesús no tiene límites

- El amor de Jesús nos plantea de frente a un futuro mejor,  y…

- Para el amor de Jesús no hay ni un sólo pecado que deje en exclusión de su amor.

Tres mensajes  de la Pascua que si los  hacemos nuestros,  ¡Vaya que tendremos días para celebrar esta Pascua!

Y entonces aunque no se vea mucho, porque traemos mascarilla,  bueno, yo me la quito  porque se me empañan los lentes… saben…  pero,  aunque tengamos mascarilla hay que hacer una cara de Pascua saliendo de la  Misa, ¿Saben cómo se hace una cara de Pascua? Sonrientes –El Padre Orozco mostró a toda la asamblea, una gran sonrisa en su semblante, misma que hizo despertar sonrisas espontáneas entre los fieles-

Esa es una cara de Pascua –reafirmó-, porque contagiamos a los demás con nuestra alegría en el Resucitado.”

(Transcripción Ag. Coca R.)

Así y con estas palabras concluyó su homilía, e  invitó a la asamblea a hacer unos minutos de silencio, para dedicarlo a la oración, para darle gracias a Dios  por  su grande amor para con nosotros y para experimentar la  comunión,  en la  alegría de  su fiesta.

Más adelante el Padre Hugo Orozco,  llevó a cabo la bendición del agua de la pila  bautismal,   asistido por el Padre Urbano,  pidió por todos los catecúmenos  del mundo, quienes recibirían ese día el Sacramento de Bautizo, bendijo ahí y  a la distancia el agua que dispusieron las familias para tenerla en sus  hogares, y además de ser confirmados en su bautizo, los feligreses presentes en la Iglesia  Parroquial, fueron rociados con agua bendita.

Así en un ambiente de alegría y gozo, prosiguió la celebración de la Pascua, misma que se celebraría con la misma solemnidad al siguiente día 4 de abril Domingo de Pascua,  y desde entonces, hasta que transcurra la cincuentena Pascual.

 
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