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¿Quieres ser Salesiano? PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Lunes, 24 de Noviembre de 2008 05:22
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¿Quieres ser Salesiano?
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¿Te has preguntado si Dios te necesita?

Podrías decir que Dios no necesita a nadie. Pero Él se manifiesta a través de sus hijos.

Cada uno de nosotros está llamado por Dios a una misma vocación: la Santidad ganada por Cristo.

¿Y que tal con ser santo con estilo? Al Estilo de San Juan Bosco, cercano, alegre, es decir, una vocación o llamado a la vida Salesiana.

La Inspectoría cuenta con dos responsables de la Animación y Promoción el  P. Marco Antonio Gutiérrez Loyola y P. Paulo Armando Morales Gutiérrez

Porque ser salesiano es para ti: ¡Ven y sigue a Cristo más de cerca con Don Bosco!

 

1.5.1 Quieres ser Salesiano?

La comunidad Inspectorial recibe y acompaña la vocación de cada hermano, cuida la preparación de los formadores y las estructuras de formación, y anima la labor formativa de las comunidades locales”.(Cont. Art. 101)

Dios  te llama y no te deja sólo, si Señor, te da hermanos que te acompañan, te permite vivir la experiencia de estar con Él, de vivir como vivió Don Bosco, y se comprometen juntos a guiarte de la Mano de María Auxiliadora: ¿no es poco verdad? 100% garantizado. Si nosotros si garantizamos esto. Pero para ello y si te faltaba más información, en cada etapa de tu formación se te ayuda a crecer humana y cristianamente, se te da una familia  ¡Si y una FAMILIA!. Y te enseñará a ser parte de ella.


Si eres joven, te gusta la oración, el servir con otros, te gusta ser alegre y convivir con otros jóvenes, y tienes buena actitud o disponibilidad pues estamos para servirte. ¿Más dudas? ponte en contacto con nosotros.

Vocación al estilo de Don Bosco

Como Salesianos de Don Bosco nos sentimos llamados por Dios a seguirle más de cerca en el plan de la salvación de la juventud, siguiendo las huellas de nuestro Fundador. Esta llamada nos lleva a vivir en comunidades que se componen de sacerdotes y hermanos coadjutores, complementándonos unos con otros, como hermanos, experimentando la misma vocación. Dicha vocación la vivimos a través de nuestra consagración al apostolado por los jóvenes, así manifestamos, expresamos y entendemos nuestra entrega a Dios...


Qué hacemos al comprometernos:

Claro como el Agua:

Entregamos nuestra voluntad y fuerza a Dios (voto de obediencia), renunciamos a nuestros pocos o muchos bienes por Dios (votos de pobreza) y todo nuestro ser es para Dios (voto de castidad), así se transformamos en mediación de salvación para los jóvenes. Con nuestra profesión religiosa nos disponemos a seguir a Jesucristo paso a paso, codo con codo y a trabajar con Él en la construcción su Reino. "Nuestra vida de discípulos del Señor es una gracia del Padre que nos consagra con el don de su Espíritu y nos lleva a ser apóstoles de los jóvenes”. (Const. Art. 3).



 
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