Palabras del Santo Padre durante la Solemne Misa del Domingo de Resurrección: Pascua 2021 Imprimir
Escrito por En Familia MEM   
Domingo, 04 de Abril de 2021 07:00

A las 10 de la mañana, de ese Domingo 4 de abril de 2021, en la Basílica de San Pedro  el Santo Padre Francisco presidió la Santa Misa con motivo de la Pascua de Resurrección 2021, en esta ocasión como de costumbre no   predicó la homilía, dando  paso a un momento de reflexión en silencio, respecto  a la proclamación del Evangelio de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.  Al final anunció el cambio del arcipreste de la Basílica de San Pedro  y por último,  agradeció el trabajo de quienes colaboraron para hacer posibles las celebraciones Pascuales.

Después de la procesión de entrada, el Santo Padre se ha detenido ante imagen de Cristo Resucitado, ícono que se encontraba sellado y que fue revelado al iniciar la liturgia como  signo de la gran Fiesta de Pascua que celebramos hoy, a la vez un  diacono entonó el canto del Aleluya,  anunció del inicio del rito que da paso a la alegría del hecho que el tumba está vacía,  evidencia de que Jesús ha derrotado a la muerte, por lo que se proclama  ¡Ha resucitado el Señor que estaba en el sepulcro, aquel que estaba colgado del madero! (…) ¡Ha Resucitado el Señor verdaderamente, y se ha aparecido a Simón, Pedro!, así fue anunciado que Pedro ha sido  testigo de la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

El Papa Francisco al  incensar al icono de Jesús, pone de manifiesto el sentido de la liturgia de este domingo “Cristo Resucitado”, esa misma imagen antes de ser descubierta, sobre sus puertecilla tenía grabado un fragmento de la Primera Carta a los Corintios en latín:  “Notum autem vobis facio, fratres, Evangelium, quod praedicavi vobis, quod et accepistis, in quo et statis,  per quod et salvamini: qua ratione praedicaverim vobis” que significa ‘Quiero recordarles, hermanos, la Buena Nueva que les anuncié. Ustedes la recibieron y perseveran en ella,   y por ella se salvarán si la guardan tal como Yo se la anuncié’ (Cor 1 15, 1-2).

Posteriormente el Papa ha incensado el Altar y el Cirio Pascual, este último presidirá,  desde la Vigilia Pascual,  todas las celebraciones hasta la cincuentena pascual.

Al iniciar y dar el saludo de paz el Santo Padre ha dicho:   “Hermanos y  hermanas, queridos, invoquemos  la Bendición de Dios nuestro Padre, y pidámosle que la aspersión de esta agua reavive en nosotros la gracia del bautismo, por medio de la cual fuimos sumergidos en la muerte redentora del Señor para resucitar con el a una vida nueva” y agregó  “Padre Gloria a Ti, que del Cordero inmolado en la Cruz haces brotar una fuente de agua viva” de ahí la asamblea cantó ¡Gloria a ti Señor! , destacando lo que celebramos: la Máxima Fiesta de la Iglesia.

La Primera Lectura tomada del libro de los Hechos de Apóstoles, con la que inició la   liturgia de la Palabra,  fue proclamada en idioma español la cual narraba lo que Jesús hizo para salvarnos “quien predicó el bien y liberó a los todos los oprimidos por el diablo”. Posteriormente el Salmo 117 fue cantado en latín; la segunda lectura de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios fue proclamada en inglés, texto que decía  “Hermanos, no saben que un poco de levadura fermenta toda masa,  barran la levadura vieja para hacer una masa nueva ya que son panes ázimos… porque ha sido inmolada nuestra víctima Pascual: Cristo. Así pues celebramos la Pascua, no con levadura vieja, levadura de corrupción y de maldad, sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad…”

 

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Posteriormente,  como es tradicional en la Misa  de la Resurrección,   se entonó la secuencia pascual. Acto seguido resonó el canto del Aleluya,  para dar paso a la proclamación en latín del Santo  Evangelio según San Juan, que narró –en voz de un diacono-  la Resurrección  de Nuestro Señor Jesucristo, anunciado la buena nueva de la salvación, relato que  inicia con la visita de  María Magdalena al lugar del entierro, quien  al ver la piedra removida del sepulcro,   fue a avisar a Pedro y el “otro discípulo” seguramente San Juan, y como al entrar al sepulcro vieron los vendajes y el paño que cubrió el rostro de Jesús,  acomodados aparte, fueron  testigos que Él no estaba ya en la tumba, sin embargo –narra el Evangelio-  no alcanzaban a comprender que ‘Él debía de resucitar de entre los muertos’.

Para resaltar la importancia de este Evangelio fue posteriormente proclamado en griego, lengua original en que fue escrito. Más tarde el Papa bendijo a la asamblea con el Evangeliario, y posteriormente hizo un momento de silencio para la reflexión personal, pues como en años anteriores estaba previsto que el Santo Padre no pronuncie la homilía, dejando a la asamblea profundizar las palabras sobre el anuncio de la Resurrección de  Jesús Nuestro Señor.

 

Ya para concluir la celebración el Papa dijo estás palabras

“Antes de concluir esta celebración me gustaría dar la bienvenida al nuevo arcipreste, al Cardenal  Mauro Gambetti, ¡Gracias por tu disponibilidad, hermano! Le deseo lo mejor en el servicio de esta iglesia que es tan importante para todos los cristianos.

Y también me gustaría agradecer al Cardenal Angelo Comastri, que por 16 años de arcipreste de la Basílica de San Pedro, deja el cargo. ¡Muchas gracias Cardenal Comastri!, gracias por su guía pastoral, por su espiritualidad, por sus predicas, por su misericordia… Que el Señor retribuya  todo tu trabajo. Y me gustaría agradecerles  a todos ustedes, que han trabajado para que las celebraciones de esta Semana Santa fueran dignas, bellas, ¡todas, todas las celebraciones! Agradezco a todos los que trabajan aquí en San Pedro, al coro, los ministros, los lectores, a los diáconos… ¡A todos… a todos! Muchas gracias.”

Así el Papa Francisco impartió la bendición final e hizo un alto para venerar a la Virgen María, a quien siempre encomienda  la vida de la Iglesia y  a él mismo.


AdmirorGallery 3.0, author/s Vasiljevski & Kekeljevic.