El pasado 14 de noviembre de 2025, medios salesianos informaron que con la inminente celebración del 150° aniversario de la primera Expedición Misionera Salesiana, recordamos el histórico instante en que el barco Savoie zarpó del puerto de Génova, llevando a los primeros Hijos de Don Bosco hacia Argentina. En esta conmemoración, el XI° Sucesor de Don Bosco, el padre Fabio Attard, emite un llamado misionero renovado, que invita a cada uno de nosotros a una fidelidad carismática renovada y a una generosidad misionera.


El padre Attard, alude a las Memorias Biográficas, recordando cómo la elección misionera de Don Bosco inyectó un soplo de vitalidad en Valdocco, lo que se tradujo en un aumento de vocaciones y una renovada pasión apostólica. Este momento, describe el Rector Mayor, fue un auténtico Pentecostés para nuestra Congregación.
Hoy, el contexto social global demanda seres humanos dispuestos a dejarlo todo por seguir a Cristo. "Guerras, violencias, migraciones forzadas, crisis ecológicas, distracciones digitales, inteligencia artificial y fragmentación cultural son realidades que nos interpelan cada día", enfatiza el padre Attard.
Por ello, nos convoca a una profunda reflexión: "Hoy me dirijo a cada corazón salesiano, en cada rincón del mundo: la misión no ha terminado. La misión es ahora." Este es un llamado no solo a agradecer el camino recorrido, sino también a reimaginar nuestra misión. Es momento de abrir nuestros corazones, escuchar la voz del Espíritu y comenzar de nuevo con confianza, dejando de lado nuestras debilidades.
Cada salesiano es invitado a tomar en serio este llamamiento, a realizar un discernimiento valiente, orante y sincero, y así responder a las necesidades de nuestra Congregación en las periferias donde Cristo ya nos espera. La hora es ahora; nuestra misión está en juego.

Les presentamos texto completo del llamamiento del Rector Mayor 


Homilía
Mandato Misionero SDB y FMA
150° Primera Expedición Misionera Salesiana Valdocco 
11 de noviembre de 2025 

Queridos hermanos y hermanas, "Somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos hacer". (Lc 17, 10) Son las palabras finales del Evangelio que acabamos de escuchar. A través de estas palabras queremos conectarnos simbólicamente con aquel evento memorable que estaba ocurriendo aquí en la basílica de María Auxiliadora, hace exactamente 150 años, el 11 de noviembre de 1875. No es un ejercicio que nos lleva al pasado, sino más bien una invitación que nos hace entrar de manera participativa en ese momento extraordinario que todavía hoy nos habla con fuerza.
Don Bosco, entregando a los primeros misioneros los recuerdos escritos y pronunciando la despedida, conmovido hasta las lágrimas, estaba lanzando una semilla pequeña como un grano de mostaza, confiando y esperando que se convertiría en una gran planta. Esa ceremonia de despedida encierra una lección evangélica todavía significativa para nosotros hoy y permanece así para siempre. 
Hoy ante vosotros, hermanos y hermanas, que estáis a punto de ser enviados en esta 156a expedición misionera, quisiera compartir, a la luz del evangelio, algunas breves reflexiones. El evangelio que habla del siervo inútil, es decir, del siervo que no busca ningún beneficio. Es una imagen que se nos presenta como un espejo del espíritu que contiene en su conjunto los Recuerdos que Don Bosco escribió y dio a los primeros misioneros. Estamos convencidos de que en esos Recuerdos Don Bosco trató de decirles todo lo que contenía su corazón. 

1. LA CENTRALIDAD DE CRISTO
Una primera llamada que emerge de la mente y del corazón de Don Bosco como trasciende los Recuerdos es la centralidad de Cristo: "Buscad almas, pero no dinero ni honores, ni dignidad". 
En estas pocas y densas palabras resuena todo el Evangelio. Resuena la voz de Cristo que dice: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia". Resuena el envío de los apóstoles: "Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura". Don Bosco no estaba enviando funcionarios o administradores, gente capaz de organizar y gestionar. Don Bosco estaba enviando apóstoles. Y lo hacía con la plena y profunda conciencia de que esa misión no es su proyecto, sino una respuesta al mandato del mismo Cristo.
Esta es la primera invitación: cada misión cristiana, cada obra apostólica, cada gesto de caridad encuentra en el Evangelio su fuente y llega a su destino que es la vida en plenitud. No basta con hacer el bien, no basta con ayudar a los pobres, no basta con educar a los jóvenes. Todo esto es precioso, pero solo se convierte en expresión del Evangelio si el "siervo inútil" está enraizado en Cristo, solo si esta llamada se vive a la luz de su nombre, solo todo esfuerzo conduce a esa maduración integral marcada y fermentada por los valores evangélicos.
Cuando como base y fundamento está Cristo, entonces toda acción y gesto testimonian la lógica de la gracia y no solo la 2 actividad humana. Esto surge cuando tenemos esa conciencia y esa convicción de que sin Cristo no podemos hacer nada, sino que con Él podemos todo.

2. FIDELIDAD AL CARISMA
Una segunda invitación es la fidelidad al carisma. En este período histórico como Congregación y Familia Salesiana estamos insistiendo mucho y con frecuencia en esta identidad carismática. No es cuestión de tener mucha información sobre lugares y nombres. Se trata más bien de la urgencia de conocer el espíritu de Don Bosco y el carisma salesiano. 
Para poder vivir y compartir con los jóvenes y por su bien el don del carisma salesiano, dondequiera que estemos, necesitamos conocer este gran don. Y este don nos llega a través de la vida de nuestro querido Don Bosco. Cuando a Don Bosco lo conocemos de manera profunda, el espíritu salesiano que nos ha entregado nos envía al encuentro con los jóvenes para que seamos testigos del Evangelio. Esa misma caridad pastoral, que es la base del Sistema Preventivo, vivida y comunicada a nosotros por Don Bosco, nos marca, nos plasma y así nos hace transmisores de ese amor que previene, de una presencia que acompaña, que comunica confianza, que educa de manera sana e integral – Evangelio puro. 
La fidelidad carismática no es algo que tengamos y podamos obtener. Es lo que estamos llamados a ser, es decir, arraigados en Cristo, apasionados de Jesús, y entonces lo vivimos y lo comunicamos al estilo de Don Bosco. Un estilo marcado por la vida fraterna, el espíritu de familia, la presencia entre los jóvenes, la colaboración entre todos los protagonistas de la misión para el bien de los jóvenes. Este es el testimonio más convincente y creíble que podemos ofrecer. 
La fidelidad carismática es la vía maestra para que nuestra consagración y nuestra dedicación, pasión y dedicación educativo-pastoral se conviertan en regalos a nuestros jóvenes. 

3. SERVIR A LOS POBRES
La tercera y última invitación se refiere al servicio a los pobres. El ejemplo de Don Bosco nos dice claramente que para servir a los pobres tenemos que ser pobres nosotros primero. El testimonio de la pobreza y de la sobriedad no es ideología, es 3 Evangelio en acción. Cuando nos identificamos de manera auténtica con Cristo, la elección de la pobreza, que para nosotros, personas consagradas, es un voto, se convierte en una opción liberadora. Es una elección que nos hace verdaderamente libres para servir. Qué claro es Don Bosco sobre este tema: libres de la búsqueda de honores, de la dependencia del dinero, del apego al confort. Don Bosco nos indica que este es el único camino para llegar a ser verdaderos creyentes, pastores creíbles, y entonces sí que somos creídos por aquellos que nos encuentran. La pobreza es la única riqueza que nos hace libres para conquistar los corazones, para abrir las puertas del corazón de los jóvenes al Evangelio. 
El misionero comunica realmente una autoridad, ante todos, cuando es coherente consigo mismo y con Aquel que lo ha enviado. Una comunidad que vive la pobreza y la sobriedad se convierte en Evangelio vivo. 
En su conjunto podemos decir que los Recuerdos pueden apoyarse sobre estas tres columnas: la identidad con Cristo, la fidelidad al carisma y el servicio a los pobres.
Concluyo pidiendo al Señor de la vida que, a cada una y a cada uno de nosotros, nos llene de su Espíritu enriqueciéndonos con su fuerza para vivir y transmitir la belleza del Evangelio según el corazón de don Bosco. 

Amén.


(Fuente: ANS)

 

 

Política de Cookies y Privacidad

Normatividad de Cookies Este portal Web emplea "Cookies" (algoritmos de rastreo); algunas son esenciales para el funcionamiento del sitio, algunas permiten elaborar estadísticas de geolocalización, del número visitas y uso, sin embargo , en cumpliendo con las regulaciones de la LFPDPPP y de acuetdo a la LGPDPPSO de México, así como a leyes internacionales, entre ellas "el Reglamento General de Protección de Datos" (GDPR 2016/679) de la U.E., o el Acta de de Privacidad del Consumidor del Estado de California "Consumer Privacy Act (CCPA) etc en USA., entre otras normas referentes al uso de las nuevas tecnologías y la protección de la privacidad datos de los usuarios, que enuncian y regulan la protección del derecho a decidir libremente el permitir o no, el empleo de Cookies durante su navegación. Al dar click en aceptar otorga su consentimiento a que dichos algoritmos se alojen y funciones en sus dispositivos. Debe tomar en cuenta que si las rechaza, algunas funcionalidades de este portal quedaran deshabilitadas. Consulte nuestras políticas sobre privacidad de datos para ahondar sobre este tema y donde le guiamos para configurar una navegación más segura.