¿Qué une a un enfermero salesiano de Boretto con una misionera Hija de María Auxiliadora de Corteno Golgi? La respuesta se encuentra en su entrega a Dios y a la misión, así como en las "bromas del Espíritu" que, en las palabras de la hermana Francesca Caggiano, entrelazan destellos de santidad en sus vidas.
Ambos santos, Zatti y Troncatti, canonizados en 2022 y 2025 respectivamente, poseen rasgos que trascienden su biografía personal. Cada uno refleja la esencia del carisma salesiano: la dedicación al servicio, especialmente a los enfermos y a los más necesitados. Su legado perdura, mostrando que el camino hacia la santidad se construye a través de acciones cotidianas de amor y desprendimiento.

Zatti, nacido en la década de 1880 en Boretto, Reggio Emilia, emigró a Argentina con su familia, donde encontró su misión: servir a los enfermos y a los indígenas, llevando consigo el principio de “Creí, prometí, sané”. Por otro lado, Troncatti, también de orígenes humildes, dejó su hogar en Corteno Golgi en 1905 para abrazar un destino misionero que la llevó a enfrentar el dolor de la separación familiar y los desafíos de su salud, así como las dificultades en la vida comunitaria.
Ambos experimentaron en su juventud la adversidad de la enfermedad, que marcó su camino hacia la vocación. Zatti, tras una batalla con la tuberculosis, encontró su propósito como coadjutor salesiano; mientras que la joven María, luchando con problemas de salud similares, llegó a reconocer su llamado a la misión en Ecuador tras una promesa a la Virgen Auxiliadora durante un momento crítico en su vida.
Sus trayectorias profesionales fueron guiadas por su amor al prójimo. Zatti se formó como enfermero y farmacéutico, dedicándose a cuidar de los más vulnerables, y Troncatti, como parte de su preparación en el contexto de la guerra, desarrolló habilidades en el arte del cuidado. Ambos se convirtieron en faros de esperanza para los enfermos, creando hospitales y formando a otros en la práctica del servicio a la comunidad.
Además, sus legados están marcados por momentos milagrosos en sus procesos de canonización, que reflejan su dedicación a los pobres. En sus vidas, tanto Zatti como Troncatti fueron reconocidos por sus curaciones de personas en situaciones extremas, ejemplificando el consejo de Don Bosco de cuidar a los más necesitados.
En síntesis, Zatti y Troncatti representan dos caras del mismo carisma salesiano, unidas por un compromiso en la misión y la santidad, que continúa inspirando a las nuevas generaciones. Juntos, nos recuerdan que, independientemente de nuestras historias y contextos, el llamado a servir y llevar amor a los demás es un hilo que nos conecta en la rica tradición salesiana.
(Fuentes: ANS)



