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El Santo Padre, a diferencia de otros días, para la Audiencia General del miércoles 24 de noviembre, último del tiempo ordinario, inició la asamblea desde el altar central de la Basílica San Pedro - donde se levanta el Baldaquino- ; esto debido a que se reunieron poco más 2600 personas que generalmente escuchan al Papa desde la Plaza de San Pedro, pero debido al intenso frío de la temporada y como excedían el número de fieles que puede recibir el aula Pablo VI, el Santo Padre ha deseando protegerles y se decidió que colegios, parroquias, fieles y grupos de familias religiosas se reunieran al interior de aquel santuario.

El Santo Padre ha predicado su enseñanza en base al tema de la Importancia de San José en la Historia de la Salvación. Y al final en sus saludos en italiano ha dicho “El próximo domingo marcará el inicio del Adviento, período litúrgico que precede y prepara la celebración de la Santa Navidad. Deseo que cada uno de ustedes abra su corazón al Señor, para preparar el camino para Aquel que viene a colmar todas nuestras debilidades humanas con la luz de su presencia” (Fuentes: Vaticano y OPSS).

 Así primeramente y ya con todos a buen resguardo el Papa Francisco les dio un saludo de buenos días y les expresó que se sentía complacido de recibirlos en la Basílica, por lo que les ofreció una cordial bienvenida, como un papá bondadoso que cuida de todos sus hijos.

Saludó a los miembros de la Familia Vicentina Italiana (750 miembros de los grupos herederos del carisma de San Vicente de Paúl), destacó que ellos han promovido la ‘Peregrinación de la Medalla Milagrosa’, a todas las regiones de Italia incluidas las diócesis y cada una de las parroquias, y lo hicieron durante los meses en que se ha vivido la pandemia brindando esperanza, y llevado la misericordia a muchos que estaban solos, aislados etc., les dio las gracias por ser un testimonio de "Iglesia en salida", que alcanza a todos, especialmente a los excluidos y marginados.

También dirigió una saludo a la Asociación Juan Pablo II de Bisceglie (comunidad italiana de la provincia de Barletta - Andria - Trani, de la cual asistieron cerca de 1500 personas entre niños, adolescentes, jóvenes, adultos, gente mayor etc.), a quienes exhortó a imitar las virtudes de su santo patrono. Igualmente saludó a la Asociación Italiana de Víctimas de la Violencia (cerca de 350 personas), a quienes reconoció la suma importancia de su actividad social, destacó que contribuyen a construir una sociedad más justa y solidaria, y les dijo: "que su ejemplo suscite en todos un renovado empeño, de modo que las víctimas de la violencia sean protegidas y su sufrimiento sea tomado en consideración y escuchado"

El Papa reiteró a todos su agradecimiento, por estar presentes en la Basílica, les impartió su bendición extendiéndola a sus familia y comunidades, así les invitó a dirigir una plegaría a la Virgen, así el sucesor de San Pedro dirigió el rezo del 'Ave María'.

Igualmente el Papa Francisco decidió saludarlos al iniciar la Audiencia y no la final como es la costumbre, los niños adolescentes y jóvenes no tenían reparó en tratar de acercarse al Santo Padre, él iba en camino, hacia el aula Pablo VI para iniciar la catequesis, pero no muy presuroso, sino saludando y bendiciendo a toda persona que podía, se veía tan contento y con cierta confianza. Cabe comentar que los medios del Vaticano ha informado que ya ha recibido la tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19, misma que él mismo, en reiteradas ocasiones ha pedido a todos los fieles la reciban, para cuidar y proteger a los demás. Fue tal su alegría de recibir a tantas personas que ha tardado casi 47 minutos en llegar a su destino final.

Su Santidad ha dedicó su reflexión y cátedra –como ya se ha señalado- a explicar de la importancia de San José en la Historia de la Salvación, poniendo de manifiesto las genealogías que del padre terreno de Jesús presentan los Evangelistas en especial Mateo y Lucas.

Síntesis en español a la que dio lectura el Santo Padre:

“Queridos hermanos y hermanas:

Proseguimos hoy con la segunda catequesis sobre san José, referida a su papel en la Historia de Salvación. Los evangelios, aun cuando dejan claro que José no es el padre biológico de Jesús, afirman que es su padre a pleno título. Su figura, a través de las dos genealogías que recogen los evangelistas Mateo y Lucas, evidencia cómo Jesús se hace presente en la historia, y de ese modo da cumplimiento a la alianza de Dios con el linaje de Abrahán y a la salvación de la humanidad.

Además de este valor teológico, José se muestra como esa presencia cotidiana, discreta, escondida que sostiene a Jesús y a María. En ambas imágenes, nos enseña que nuestras vidas, como la de Jesús, están sostenidas por personas comunes, que nos preceden y nos acompañan, esos ‘anónimos de la fe’, esas personas tejen con nosotros la historia de nuestra vida. Por esta razón, José no sólo es el ‘custodio’ de la Sagrada Familia, sino que también es el custodio de la Iglesia, prolongación del Cuerpo de Cristo, y podemos encontrar en él el sostén, la intercesión y la guía en los momentos de dificultad”.

Saludos en español que el Papa dirigió a los fieles y peregrinos reunidos en la audiencia:

“Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los animo a pedir con confianza a san José la capacidad de valorizar los vínculos de nuestra vida, valorizar a las personas comunes que nos acompañan y sostienen, para que nadie se sienta solo y abandonado y todos puedan reconciliarse con la propia historia viendo en ella la providencia de Dios pese a su debilidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.”

Vatican News

Catequesis General del Santo Padre: José en la historia de salvación

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El miércoles pasado empezamos el ciclo de catequesis sobre la figura de san José -está terminando el año dedicado a él-. Hoy proseguimos este recorrido deteniéndonos en su rol en la historia de la salvación.

Jesús en los Evangelios es indicado como ‘hijo de José’ (Lc 3,23; 4,22; Jn 1,45; 6,42) e ‘hijo del carpintero’ (Mt 13,55; Mc 6,3). Los Evangelistas Mateo y Lucas, narrando la infancia de Jesús, dan espacio al rol de José. Ambos componen una ‘genealogía’, para evidenciar la historicidad de Jesús. Mateo, dirigiéndose sobre todo a los judeocristianos, parte de Abraham para llegar a José, definido «el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo’ (1,16). Lucas, sin embargo, se remonta hasta Adán, empezando directamente por Jesús, que ‘era hijo de José’, pero precisa: ‘según se creía’ (3,23). Por tanto, ambos evangelistas presentan a José no como padre biológico, pero de todas formas como padre de Jesús en toda regla. A través de él, Jesús realiza el cumplimiento de la historia de la alianza y de la salvación transcurrida entre Dios y el hombre. Para Mateo esta historia comienza con Abraham, para Lucas con el origen mismo de la humanidad, es decir con Adán.

El evangelista Mateo nos ayuda a comprender que la figura de José, aunque aparentemente marginal, discreta, en segunda línea, representa sin embargo una pieza fundamental en la historia de salvación. José vive su protagonismo sin querer nunca adueñarse de la escena. Si lo pensamos, ‘nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes -corrientemente olvidadas- que no aparecen en portadas de diarios y de revistas(…) Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños, con gestos cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos’ (Cart. ap. Patris corde, 1). Así, todos pueden hallar en san José, el hombre que pasa inobservado, el hombre de la presencia cotidiana, de la presencia discreta y escondida, un intercesor, un apoyo y una guía en los momentos de dificultad. Él nos recuerda que todos aquellos que están aparentemente escondidos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. El mundo necesita a estos hombres y a estas mujeres: hombres y mujeres en segunda línea, pero que sostienen el desarrollo de nuestra vida, de cada uno de nosotros, y que, con la oración, con el ejemplo, con la enseñanza nos sostienen en el camino de la vida.

En el Evangelio de Lucas, José aparece como el custodio de Jesús y de María. Y por esto es también ‘el Custodio de la Iglesia: si ha sido el custodio de Jesús y de María, trabaja, ahora que está en los cielos, y sigue haciendo el custodio, en este caso de la Iglesia; porque la Iglesia es la extensión del Cuerpo de Cristo en la historia, y al mismo tiempo en la maternidad de la Iglesia se refleja la maternidad de María. José, a la vez que continúa protegiendo a la Iglesia -por favor, no os olvidéis de esto: hoy, José protege la Iglesia- sigue amparando al Niño y a su madre’ (Ibíd., 5). Este aspecto de la custodia de José es la gran respuesta al pasaje del Génesis. Cuando Dios le pide a Caín que rinda cuentas sobre la vida de Abel, él responde: ‘¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?’ (4,9). José, con su vida, parece querer decirnos que siempre estamos llamados a sentirnos custodios de nuestros hermanos, custodios de quien se nos ha puesto al lado, de quien el Señor nos encomienda a través de muchas circunstancias de la vida.

Una sociedad como la nuestra, que ha sido definida ‘líquida’, porque parece no tener consistencia. Yo corregiré a ese filósofo que acuñó esta definición y diré: más que líquida, gaseosa, una sociedad propiamente gaseosa. Esta sociedad líquida, gaseosa encuentra en la historia de José una indicación bien precisa sobre la importancia de los vínculos humanos. De hecho, el Evangelio nos cuenta la genealogía de Jesús, además de por una razón teológica, para recordar a cada uno de nosotros que nuestra vida está hecha de vínculos que nos preceden y nos acompañan. El Hijo de Dios, para venir al mundo, ha elegido la vía de los vínculos, la vía de la historia: no bajó al mundo mágicamente, no. Hizo el camino histórico que hacemos todos nosotros.

Queridos hermanos y hermanas, pienso en muchas personas a las que les cuesta encontrar vínculos significativos en su vida, y precisamente por esto cojean, se sienten solos, no tienen la fuerza y la valentía para ir adelante. Quisiera concluir con una oración que les ayude y nos ayude a todos nosotros a encontrar en san José un aliado, un amigo y un apoyo.

San José,

tú que has custodiado el vínculo con María y con Jesús,

ayúdanos a cuidar las relaciones en nuestra vida.

Que nadie experimente ese sentido de abandono

que viene de la soledad.

Que cada uno se reconcilie con la propia historia,

con quien le ha precedido,

y reconozca también en los errores cometidos

una forma a través de la cual la Providencia se ha hecho camino,

y el mal no ha tenido la última palabra.

Muéstrate amigo con quien tiene mayor dificultad,

y como apoyaste a María y Jesús en los momentos difíciles,

apóyanos también a nosotros en nuestro camino. Amén.”

 

 

Saludos del Santo Padre en las diversas lenguas

“Saludo cordialmente a los fieles de lengua francesa, en particular a los peregrinos de la diócesis de Lyon. El Señor ha puesto en nuestro camino a personas que sufren, que se sienten solas o que han perdido las fuerzas y el coraje. Hay que saber reconocerlos y, con la ayuda de San José, convirtámonos en sus amigos y sostén en el camino de la vida. ¡Dios les bendiga!

Saludo a los peregrinos de lengua inglesa presentes en la audiencia de hoy, especialmente a los grupos de Inglaterra y los Estados Unidos de América. En particular, saludo a los sacerdotes de varias diócesis de Inglaterra y Gales, que celebran su 60º aniversario de ordenación. Sobre cada uno de ustedes y sus familias invoco la alegría y la paz del Señor. ¡Dios les bendiga!

Dirijo un cordial saludo a los fieles de lengua alemana. Que San José les ayude a vivir en coherencia y alegría su enlace indeleble con Cristo y su Iglesia. Él les defienda siempre e cada ataque del maligno.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los animo a pedir con confianza a san José la capacidad de valorizar los vínculos profundos de nuestra vida, a las personas comunes que nos acompañan y sostienen, para que nadie se sienta solo y abandonado y todos puedan reconciliarse con su propia historia viendo en ella la providencia de Dios pese a su debilidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

Saludo afectuosamente a los fieles de lengua portuguesa. El Domingo pasado, vivimos el trigésimo sexto Día Mundial de la Juventud, una nueva etapa en el camino que nos llevará a la Jornada Mundial de la Juventud 2023 en Lisboa. De esta peregrinación espiritual, dejémonos fascinar por corazón humilde y disponible de San José para con los otros. Y siguiendo su ejemplo cuidemos las relaciones de nuestra vida. Descienda sobre todos ustedes la bendición del Señor. .

Saludo a los fieles de lengua árabe. Pidamos a San José, que custodie el vínculo con María y con Jesús, que nos ayude a cuidar las relaciones en nuestra vida, para que ninguno experimente aquella sensación de abandono que proviene de la soledad. El Señor les bendiga a todos y les proteja siempre de todo mal.

Saludo cordialmente a todos los polacos. El próximo domingo comienza el tiempo de Adviento, el cual por medios de diversos símbolos nos prepara para a la celebración del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y nos recuerda que la vida humana es un continuo permanecer a la espera. Nuestra vida se vuelve bella y feliz cuando esperamos a alguien querido e importante. Que este Adviento les ayude a transformar la esperanza en la certeza de que Aquel a quien esperamos nos ama y nunca nos abandona. ¡Les bendigo de todo corazón!

Doy una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana. En particular, saludo a las Hijas de la Misericordia de la Tercera Orden Regular de San Francisco, reunidas en el Capítulo General, y las exhorto a continuar su misión con alegría en la fidelidad al carisma de la fundadora, la Beata María de Jesús Crucificado. Saludo a los exalumnos del Seminario Mayor Romano, que celebran el 25º aniversario de su sacerdocio, animándolos a ser servidores generosos del pueblo santo de Dios.

Mi pensamiento para finalizar, como de costumbre, es para los ancianos, los enfermos, los jóvenes y los recién casados. El próximo domingo marcará el inicio del Adviento, período litúrgico que precede y prepara la celebración de la Santa Navidad. Deseo que cada uno de ustedes abra su corazón al Señor, para preparar el camino para Aquel que viene a colmar todas nuestras debilidades humanas con la luz de su presencia.

Para todos ustedes mi bendición.”

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