El p. Ángel Fernández Artime, Rector Mayor de los Salesianos, animador y guía de Familia Salesiana, anunció este 28 de julio de 2022, el lema y líneas principales del Aguinaldo para el 2023: "COMO FERMENTO EN LA FAMILIA HUMANA DE HOY. La dimensión laical de la Familia de Don Bosco".

 Además de estar pensado para los integrantes de la Familia Salesiana, el 10º sucesor de Don Bosco, lo ha dirigido a todos los niños, adolescentes y jóvenes, de todas las presencias de la Familia de Don Bosco en el mundo, y subraya: "con lo más propio de nuestra pedagogía y espiritualidad pretendemos ayudar a los niños y niñas, y muy particularmente a los adolescentes y jóvenes a descubrir que cada uno de ellos, puede ser como ese fermento del que habla Jesús" (Fuentes: ANS y sdb.org).

Para la Familia de Don Bosco, este documentos 'pretende ser un claro y provocador mensaje que nos lleva a descubrir la dimensión laical’; y en espacial para los miembros consagrados de la Familia Salesiana 

“COMO FERMENTO EN LA FAMILIA HUMANA de Hoy.
La dimensión laical de la Familia de Don Bosco”

  A MODO DE PEQUEÑO ESQUEMA...

 Sinopsis del Aguinaldo 2023

 Ante todo, deseo definir a quiénes va destinada esta Strenna 2023. Son dos los grupos de destinatarios: Va destinada a los niños, adolescentes y jóvenes de todas las presencias de la Familia de Don Bosco en el mundo. Y al mismo tiempo va destinada a la entera familia salesiana y, en ella y juntos, a descubrir la dimensión laical de la misma.

¿Cómo es posible que tenga dos destinatarios tan declaradamente diferentes? Es fácil de comprender: con lo más propio de nuestra pedagogía y espiritualidad pretendemos ayudar a los niños y niñas, y muy particularmente a los adolescentes y jóvenes a descubrir que cada uno de ellos, puede ser como ese fermento del que habla Jesús, como esa buena levadura que ayuda a crecer y a hacer más grande y sabroso el ‘pan de la Familia Humana’. Y cada uno de ellos puede ser verdadero protagonista y tener una auténtica misión al lado de Jesús, o como buen creyente desde la religión que profesa.

 Y para la Familia de Don Bosco pretende ser un claro y provocador mensaje que nos lleva a descubrir la dimensión laical de la misma, en esta familia en la que todos estamos implicados y donde la gran mayoría de sus miembros son laicos, hombres y mujeres de todos los países, con su vida laical cristiana que los llama a ser verdadero fermento en esta Humanidad que tanto lo necesita.

Y quienes somos consagrados en esta Familia Salesiana estamos igualmente invitados a ser ‘fermento en la masa del pan de la Humanidad’ y a vivir de cerca y enriquecidos con la laicidad evangélica de nuestros hermanos y hermanas. Sencillamente, estamos llamados como Familia a complementarnos.

 Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios? 

Es semejante a la levadura que una mujer tomó

y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó». 

(Lc 13,20-21).

 La levadura trabaja silenciosamente.
La levadura es silenciosa en su modo de proceder, y así es también el trabajo del reino de Dios en su obra interior. ¿Quién ha podido oír la levadura en su acción sobre la harina y la masa en la que ha sido puesta mientras que fermenta toda la masa? Así es la comprensión del reino de Dios. El mismo apóstol Pablo presenta el reino desde su aspecto más interior cuando dice: "El reino de Dios no es comida, ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo." Todo esto es la obra interior e invisible del Espíritu. Es la levadura puesta en el corazón. Y así como la levadura lleva a cabo su acción por contacto, así es también el Evangelio.

La parábola de la levadura elegida como tema del Aguinaldo 2023 es una parábola de gran sabiduría evangélica y relevancia pedagógica y educativa, que expresa la naturaleza del Reino de Dios que Jesús vivió y enseñó.

Hay varias interpretaciones teológicas de este pasaje bíblico. Nuestra elección interpretativa para el Aguinaldo de este año es precisamente presentar la levadura como imagen de la fecundidad y el crecimiento del Reino de Dios, que en el corazón de las personas fecunda la riqueza del don de la llamada a la vida, de la vocación donde Dios nos ha plantado, orientando la misión de los laicos y de toda la familia de Don Bosco en el mundo.

Un poco de levadura hace fermentar toda la masa”. (Gál 5,9); No deja de ser asombroso cómo una porción de harina duplica o triplica su tamaño por el hecho de poner una mínima porción de levadura… El Señor nos dice que el Reino de Dios es semejante a la levadura con que se fermenta la harina (la masa) en la preparación del pan. Hay algo muy especial que caracteriza a la levadura. Se trata de su capacidad para influir ‘positivamente’ sobre la masa.

Entre los ingredientes que usamos para elaborar el pan, la levadura, como hace notar el Señor en la parábola del Evangelio, no es el más grande en cantidad, sino todo lo contrario. Es muy poco lo que se emplea, pero lo que la distingue es que es el único ingrediente que está vivo y por estar vivo tiene la capacidad de influir, incidir, transformar toda la masa.

Podemos decir, por tanto, que así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. Para entrar a ser parte es necesario ser pobres en el corazón; no confiarse en las propias capacidades sino en la potencia del amor de Dios; no actuar para ser importantes a los ojos de mundo, sino preciosos a los ojos de Dios, que tiene predilección por simples y los humildes. Ciertamente el Reino de Dios pide nuestra colaboración, si bien es, sobre todo, iniciativa y don del Señor. Nuestra débil obra, aparentemente pequeña delante de los problemas del mundo, inserta en la acción de Dios es capaz de resistir ante las dificultades.

La victoria del Señor es segura, su amor hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. Esto nos abre a la confianza y al optimismo a pesar de los dramas, las injusticias, y los sufrimientos que encontramos. La semilla del bien y de la paz germina y se desarrolla, porque lo hace madurar el amor misericordioso de Dios. (Ángelus de S.S. Francisco, 14 de junio de 2015).

 1. Un Reino de Dios que germina en nuestro mundo, entre luces y sombras

14 Al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.

15 Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron. Él los curó a todos,

16 mandándoles que no lo descubrieran.

17 Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:

18 «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones.

19 No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.

20 La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará, hasta llevar el derecho a la victoria;

21 en su nombre esperarán las naciones».” (Mt 12,14-21)

 - Aquí es el propio Jesús el que actúa como levadura entre la gente más corriente, entre los enfermos que necesitan curación. "Y los curó a todos"... es un rostro "laico" de Jesús, en medio del "laos", el pueblo, donde no hay diferencia de clase social ni de origen. Todos parecen estar unidos por la pobreza y la necesidad.

- El dato más histórico sobre la vida de Jesús es el símbolo que dominó toda su predicación, la realidad que dio sentido a todas sus actividades, es decir, el "reino de Dios". Los evangelios sinópticos resumen la enseñanza y predicación de Jesús en esta lapidaria sentencia: "Se ha cumplido el tiempo y el reino de Dios está cerca. Arrepentíos y creed en el evangelio" (Mt 4,17). La expresión se encuentra 122 veces en el evangelio, y 90 en los labios de Jesús. Por eso es más que evidente que Jesús predicó el reino de Dios y no a sí mismo (K. Rahner).

- Pero la palabra y predicación acerca del reino no es solamente el tema central de la predicación de Jesús, el punto de referencia de la mayoría de sus parábolas y el tema de un gran número de sus dichos; es también el contenido de sus acciones simbólicas, que forman una parte grande de su ministerio, a saber: su amistad con recaudadores de impuestos y pecadores, hasta sentarse a la mesa con ellos, sus curaciones y exorcismos. Porque en su comunión con los proscritos, y en su compasión hacia los más pobres, hacia los últimos, hacia los excluidos, Jesús vivió hasta sus últimas consecuencias el reino, demostrando con hechos el amor incondicional de Dios a los últimos.

- Hoy en día reconocemos que es mucho lo bueno que existe en nuestro mundo, en este Reino en construcción, y también reconocemos que es tanto el dolor que existe, el dolor que se crea con nuestro modo de ser y actuar como familia humana; tanto que deberemos abrir nuestros ojos y nuestros corazones ante el ‘modo de hacer de Dios’ que implanta su Reino de un modo del todo especial, y es de este modo (el suyo), como hemos de colaborar con Él. No podemos hacer de modo diverso, si no queremos que el Reino deje de ser de Dios y se convierta en algo “nuestro” pero no de Dios.

 - Es relevante en este sentido el estilo de la presencia del Reino de Dios encarnado en Jesús, tal como lo describe el evangelio a través de las palabras de Isaías:

 “  2 No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

3 La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad.

4 No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas” (Is 42, 2-4).

Y son todas las naciones las que esperarán: no sólo Israel... para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos. La apertura universal que nos caracteriza como Familia Salesiana está en gran sintonía con el Evangelio del Reino. La Iglesia está formada en más del 99% por laicos... podemos imaginarnos la proporción si abrazamos a todo el mundo. Son la masa y la levadura del Reino.

 - A veces puede parecer insignificante la contribución humana o nuestro pequeño esfuerzo, pero siempre será importante ante Dios. Nosotros no medimos y no podemos medir la eficacia o los resultados de nuestros esfuerzos valorando lo mucho que invertimos en ello, valorando lo que exige de nosotros, ya que la razón última de todo es Dios; y al mismo tiempo, tampoco podemos caemos en el complejo de inferioridad o en las falsas justificaciones acerca de lo imposible que es la misión y la construcción del Reino, ya que esto bloquea y paraliza.

- Ante la ‘mirada y el corazón de nuestro Dios’ no se ha de confundir la pequeñez y la humildad con la debilidad. Es poco lo que podemos frente al “mucho” de lo que se requiere, pero no es “insuficiente” o irrelevante, porque es Dios quien da el incremento. Es la fuerza de Dios la que viene en ayuda. Y es Dios el que en definitiva acompaña nuestra tarea, nuestros esfuerzos, nuestro ser pobre levadura en la masa, pero siempre y todo en su nombre.

2. Una Familia Humana necesitada de…

Cada persona está llamada -en este mundo- a descubrir el sentido de su existencia, que es precisamente el de vivir un estilo de vida sano y fraterno dentro de la Familia Humana. Esta parábola de la levadura y esta propuesta de Aguinaldo nos lleva a entrar en este mundo de grandes desafíos a través de la dinámica del tiempo y de la historia humana. La levadura integrada en la masa del pan necesita su propio tiempo de fermentación.

Este tiempo de Dios, el Kairós, nos enseña a entrar en una dinámica en la que el tiempo es más importante que el espacio, como dice el Papa Francisco [1]. Especialmente en un mundo en el que la comunicación virtual y digital crea un hábitat de redes, de presencias instantáneas e interactivas; es muy importante profundizar en el significado del tiempo en nuestras vidas, en nuestra forma de comunicarnos, trabajar y estar juntos como personas.

La construcción de la Familia Humana es responsabilidad y compromiso de todos. Conocemos tanto bien que nos rodea pero también tanto dolor que aún no hemos podido superar en el mundo en el que vivimos. El Papa Francisco nos recuerda precisamente esto cuando afirma que «cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos» [2].

Y por eso reconocemos que nuestra familia humana es una familia con muchas necesidades:

a) Necesitada de justicia y dignidad de los últimos y descartados (FTutti, 15-17;18-21;29-31;69-71;80-83;124-127;234);

b) Necesitada de Verdad (LF 23-25; FT 226-227);

c) Necesitada de paz y de fraternidad (FT 88-111; FT216-221; CV 163-167);

d) Necesitada de Dios (Lumen Fidei 50-51; LF 1-7; LF 35; LF 58-60);

e) Necesitada del cuidado de su Casa Común (Cfr. Laudato Sii);

f) Necesitada de…

¡No podemos dejar para mañana el bien que debemos hacer hoy! Estamos llamados, como Familia de Don Bosco, a ser levadura en esta Familia Humana. Guiados por esta visión - de la dinámica evangélica de la levadura - queremos profundizar y reconocer la riqueza de la vocación espiritual, religiosa y cristiana de nuestros laicos en todas las presencias del mundo, y de los laicos de la Familia Don Bosco, valorando en las diferentes culturas y sociedades, el don de su vida, la fuerza de su fe, la belleza de su familia, su experiencia de vida y de trabajo.

3. El Laico: ese cristiano que ‘santifica el mundo desde dentro’

 - La costumbre nos ha hecho un grave daño al asociar la santidad con el monacato y muy poco con la vida de los laicos, con la vida pública. Esta separación de competencias no ha sido buena a lo largo de la historia.

1. Del hecho de que Dios sea Padre se deduce que todos somos hermanos. De esta fraternidad universal dimana la exigencia de solidaridad, la caridad y la comunión.

2. De la Encarnación del Hijo se nos muestra como evidente que cualquier realidad temporal puede transparentar el Misterio de Dios.

3. De considerar a la persona humana como Templo del Espíritu se deduce que el ser humano es el más cualificado ámbito para el encuentro con lo sagrado. “¿No sabén que su cuerpo es santuario del Espíritu?” (1Cor.6,19) dice la Escritura [3].

“Teológicamente la laicidad de toda la Iglesia se comprende desde el significado de la relación iglesia-mundo, y desde el sacerdocio común, el profetismo y la dimensión regia; todo bautizado es miembro de una iglesia que ha de servir al mundo para hacer presente la voluntad salvífica de Dios y su reino, aunque efectivamente cada bautizado ejerce o desarrolla esa laicidad de modo propio y peculiar, por lo que hay diversidad de ministerios y de funciones y, en cierta medida, de “presencia y situación” en el mundo, en la historia y en la sociedad”[4]. Y es desde la vida propiamente laical, que en muchos pasa a través de una vocación particular en la familia, y desde la profesionalidad en el mundo, los laicos, y en particular los laicos cristianos, y los laicos en la familia de Don Bosco están llamados a instaurar, promover y sostener los valores evangélicos en la sociedad y en la historia, contribuyendo a la ‘consacratio mundi’, a la consagración del mundo, a la implantación del Reino de Dios en el aquí y el ahora.

-Pero sería un grave error trasmitir que cuando se hablar de la laicidad (secularidad) como una característica que le es propia a la Iglesia, esta se refiera tanto sólo a una parte de miembros de la Iglesia, es decir los laicos, como si las vocaciones de especial consagración y los que han recibido la consagración del ministerio ordenado no tuvieran una ‘dimensión secular’. “Al reconocer su dignidad (la de los laicos), se esclarece su función dentro de la misma Iglesia y de ahí su necesidad para la misma. El concilio ve la misión del laico en «gestionar los asuntos temporales y ordenarlos según Dios», y «construir la santificación del mundo desde dentro». Los laicos están llamados «a hacer presente y operante la iglesia en aquellos lugares y circunstancias en que sólo se puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos». De cara al mundo, es el reconocimiento total de la necesidad que tiene la Iglesia de los fieles laicos. En ellos llega a lugares donde de otro modo no podría llegar.” [5]

-Si nos dicen que alguien ha venido a nuestra casa salimos en su busca. Pues esa es la actitud que se pide al cristiano que sabe de la perpetua visita del Espíritu en lo profundo de su alma. "Vivir para Dios" es tener un talante de búsqueda de todo lo rico en humanidad. Y es que sólo lo plenamente humano es divino. Vivir para Dios es ser fiel a los hallazgos. Y llenar el mundo de sorpresa, de la ‘sorpresa de Dios’. Y trabajar irradiando las ganas de restaurar el orden temporal trastocado, porque tantas veces hemos hecho que esté así con nuestro actuar humano.

4. LA FAMILIA DE DON BOSCO LLAMADA A SER FERMENTO

Este hecho de nuestra historia es iluminador: Era el 24 de junio de 1855, y en el Oratorio fue una doble celebración: esplendoroso, por decir de algún modo... Todo Turín honraba y celebraba al patrón de la ciudad, pero también era el día del onomástico de Juan Bosco. Todos trataron de mostrarle su afecto y el sacerdote correspondió con un gran corazón.

En la noche del 23 de junio de 1855, dijo a sus muchachos: "Mañana queréis darme una fiesta, y os lo agradezco. Por mi parte, quiero haceros el regalo que más deseáis. Así que cada uno toma una tarjetita y escribe en ella el regalo que desea. No soy rico, pero si no me pedís el Palacio Real, haré todo lo posible por complaceros".

Al leer las cartas, Don Bosco encontró cuestiones serias y otras curiosas. Algunos le pidieron "cien kilos de turrón para tener todo el año", otros un cachorro "en lugar del que dejé en casa". Giovanni Roda, amigo de Domingo Savio, le pidió "una trompeta como la de los bersaglieri, porque quiero entrar en la banda musical".

En la nota de Domingo Savio, sin embargo, sólo encontró cuatro palabras: "Ayúdame a ser santo".

Don Bosco llamó al muchacho y le dijo: "Cuando tu mamá hace un pastel, utiliza una receta que indica los distintos ingredientes que hay que mezclar: el azúcar, la harina, los huevos, la levadura....

Incluso para hacer santos se necesita una receta, y yo quiero dársela. Consta de tres ingredientes que hay que mezclar.

- Primero: la alegría. Lo que te perturba y te quita la paz no agrada al Señor. Elimínalo.

- Segundo: tus deberes de estudio y oración. Atención en la escuela, compromiso con el estudio, rezar de buena gana cuando se te invita a hacerlo.

- Tercero: hacer el bien a los demás. Ayuda a tus compañeros cuando lo necesiten, aunque te cueste un poco de trabajo y esfuerzo. La receta de la santidad está toda aquí.

Domingo lo pensó. Los dos primeros "ingredientes", le pareció, los tenía. Sin embargo, en hacer el bien a los demás, algo más podía hacer, pensar, inventar. Y desde ese día, lo intentó.

Como la receta de la tarta de su mamá que incluye azúcar, harina, huevos y levadura... La receta de la santidad fue propuesta por Don Bosco a sus jóvenes, en particular a Domingo Savio (en la noche del 24 de junio de 1855) y contiene: La alegría, el cumplimiento de los deberes y el bien. Todo un programa para ser levadura en el pequeño espacio donde Dios nos ha plantado.

Nacimos carismáticamente como una comunidad y comunión de personas de diferentes orígenes sociales, estados de vida, perfiles profesionales... unidos por la misma misión y motivados por la misma carga carismática que Don Bosco sabe comunicar. Esta es la naturaleza del Oratorio en los años de su fundación, de 1841 a 1859: ¡son 18 años! El primer borrador de las Constituciones sigue reflejando con fuerza esta sinergia del pueblo de Dios que coopera de diversas maneras para hacer de los jóvenes más vulnerables "buenos cristianos y honrados ciudadanos". No se puede negar el hecho de que desde el momento de nuestro nacimiento hemos sido un grupo del pueblo de Dios: es la naturaleza de nuestro carisma y misión.

Creo que soy muy consciente de ello, y trato de transmitir esta conciencia a toda nuestra familia salesiana, llamada a ser verdadera levadura en el mundo de hoy, en la familia humana de hoy, por lo que es más que evidente que sólo juntos, sólo en comunión podremos hacer algo significativo hoy. He hecho un fuerte llamamiento a toda la congregación salesiana sobre nuestra misión compartida con los laicos (un llamamiento que sirve a toda la familia de Don Bosco) porque no escucharlo nos llevaría en un futuro no muy lejano a una situación de peligroso no retorno. He declarado que "nuestro CG24 fue ciertamente una respuesta carismática a la eclesiología de comunión del Vaticano II. Sabemos bien que Don Bosco, desde el principio de su misión en Valdocco, involucró a muchos laicos, amigos y colaboradores para que pudieran participar en su misión entre los jóvenes. Desde el principio “logra que un grupo de eclesiásticos, seglares, hombres y mujeres, comparta su labor y se haga corresponsable de ella” [6]. Se trata pues, a pesar de nuestra resistencia, de un punto de no retorno, porque además de corresponder a la acción de Don Bosco, el modelo operativo de la misión compartida con los laicos propuesto por el CG24 es de hecho "el único válido y viable en las condiciones actuales” [7].

-El objetivo último de la misión de Don Bosco es, junto a la salvación de sus muchachos, la transformación de la sociedad. Escribir esto también me hace pensar en la estrena de 2020 ("Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo" BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS). El sistema preventivo no sólo está orientado a educar a los individuos "para hacerlos felices en el tiempo y en la eternidad": pretende evitar que "esta porción delicadísima y preciosísima de la sociedad humana" (C 1) entre en un círculo vicioso de males que arruinan el presente y el futuro de la Iglesia y de la sociedad, cuando en cambio puede ser el mayor recurso de futuro y crecimiento para todos. La visión amplia y valiente de Don Bosco, su incansable laboriosidad, su resistencia ante los obstáculos... sólo se explican por este horizonte de transformación social y de evangelización de los jóvenes a escala mundial.

Creo que es un elemento precioso no sólo de admiración hacia nuestro padre, sino para aprovechar el potencial de presencia tan amplia y extensa en el mundo de la juventud que tenemos cuando nos movemos JUNTOS, todos los que compartimos la misma fe en los jóvenes como solución, como respuesta al presente y al futuro del mundo, en lugar de limitarnos a verlos (y quizás temerlos) como un problema...

Don Bosco no se dedica a la política, pero puede hablar con todos los representantes de los distintos niveles de gobierno porque su compromiso está lúcidamente orientado hacia el bien de los jóvenes, sobre los que nadie que tenga en su corazón la sociedad humana y el servicio a los demás - incluso el servicio público para el bien de todos, la razón de ser de la política -, puede dejar de interesarse. Nuestra voz común puede encontrar acceso y oído más allá de las demarcaciones confesionales si juntos encarnamos hoy ese mismo celo de atención a los jóvenes que nos ha sido dado como carisma: y este modo de ser Iglesia en el mundo, en las periferias está muy en consonancia con el magisterio actual de la Iglesia (desde la Gaudium et Spes a la Laudato SÍ... y muchos otros documentos autorizados). Es un ser Iglesia que no podemos realizar si no es juntos como familia de Don Bosco.

La complementariedad de las vocaciones en la familia de Don Bosco. Cada vez es más evidente que si se quiere incidir realmente en la educación de los jóvenes, el compromiso y la corresponsabilidad de todos y cada uno es importante e imprescindible. Estar JUNTOS como familia salesiana, y siempre junto a tantos laicos de las presencias del mundo en la misión y la formación se convierte en una exigencia ineludible de la misión, si no queremos quedar irrelevantes.

La comunión en el espíritu de familia y el vasto movimiento salesiano…

Hay campos en los que realmente estamos todos en el mismo barco en cuanto a la necesidad de formación, como lo que se refiere al mundo digital en relación con las nuevas generaciones o todo el vasto campo insoslayable de la ecología integral. Todos tenemos algo que aprender: si se convierte en un camino común mientras se aprende puede ser mucho más efectivo y ajustado a la realidad, las dinámicas que se crean en el proceso de aprendizaje también transforman la forma de hacer misión y formación juntos. Es este nuevo tipo de misión el que nos hace convertirnos en esa levadura que la Iglesia, el mundo, los jóvenes esperan de nosotros... Todavía no lo somos. La masa ha cambiado... tenemos que volver a ser lo que estamos llamados a ser y sólo podemos hacerlo juntos. Al fin y al cabo, era la misma dinámica que al principio. Don Bosco no tenía todas las habilidades y conocimientos: se formaban juntos. Sin laicos como Mamá Margarita y tantos otros colaboradores de aquél momento, y sin sus muchachos, entre los cuales Domingo Savio, por nombrar al más conocido, ni Don Bosco ni nosotros después de él seríamos los mismos.

5. A LA SOMBRA DE UN GRAN ÁRBOL con hermosos frutos

En mi carta de clausura del II Seminario para la promoción de las Causas de Beatificación y Canonización de la Familia Salesiana [8], decía que "desde Don Bosco hasta nuestros días reconocemos una tradición de santidad a la que merece la pena prestar atención por ser encarnación del carisma que surgió con él y que se ha ido manifestando en una gran pluralidad de estados de vida y de formas. Se trata de hombres y mujeres, jóvenes y adultos, consagrados y laicos, obispos y misioneros que, en contextos históricos, culturales y sociales diversos, tanto en el tiempo como en el espacio, han hecho brillar con luz propia el carisma salesiano. Son un patrimonio que ejerce una función eficaz en la vida y en la comunidad de los creyentes, y también entre los hombres de buena voluntad”.

Con humildad y un profundo sentido de gratitud, reconocemos en la Congregación y en la familia salesiana un gran árbol con muchos frutos de santidad. Estos santos son jóvenes, laicos, mártires, personas que han llenado su vida con la levadura del amor, un amor que se entrega a fondo, fiel a Jesucristo y a su Evangelio.

- Un gran árbol con hermosos frutos de santidad como (entre otros): Ceferino Namuncurá y Laura Vicuña, Alberto Marvelli, Domingo Savio, Alesandrina da Costa, Atilio Giordani, Los jóvenes mártires de Poznam, el joven Ashir del Pakistan y el indio Boi-Bororo Simao, o la bienhechora Dorotea de Chopitea.

- Qué decir de la hermosa figura de Mamá Margarita, como santidad de la puerta de al lado, esa santidad de una madre que modeló el corazón de su amado hijo Juan, y a quien acompañó en el nacimiento de este carisma, sin saberlo, de modo sencillo, dando vida, la vida que tenía y le quedaba.

- Y no olvidamos en el año de su canonización a Artemides Zatti. Ciertamente religioso consagrado, pero no olvidamos la dimensión laical de su santidad, es decir, el ejercicio de la caridad en la sencillez de un hospitalillo y una pequeña población. Es ejemplo y modelo de un consagrarse también a su gente en la tarea cotidiana, teniendo a Dios como fuente, motivación en la fe y meta de su vida.

- Sus vidas, la vida de todos ellos y su ejemplo son como el ‘fermento en la masa’

6. Nuestros JÓVENES como FERMENTO en el Mundo de hoy

- Toda acción humana que produzca un bien para la sociedad o para las personas individuales está unida a la acción de Dios en el mundo, y supone una colaboración, desde el amor, con la misión. Especialmente en el ámbito salesiano, todo lo que suponga el bien de los jóvenes y su desarrollo integral, lleva semillas de evangelio. Hasta un vaso de agua fresca dado en nombre de Jesús. De aquí la necesidad de insistir y favorecer esa espiritualidad juvenil del movimiento salesiano, que toca de lleno el apostolado y la vivencia de la fe en todo lo que se realiza con el espíritu de don Bosco, y que genera adhesión, solidaridad, construcción de comunión y comunidad con los jóvenes a la vez protagonistas y destinatarios de la misión salesiana hoy en todo el mundo.

- Y este ser fermento en el mundo de hoy pasa de nuevo y muy seriamente -en sintonía con el Aguinaldo del 2020, sobre el compromiso con la política y la formación que éste requiere, alimentada por la rica tradición de doctrina social de la Iglesia. Es la más alta caridad... como ya nos recordaba Pablo VI. Desgraciadamente, en muchas partes del mundo lo que se encuentra a este respecto es un gran vacío educativo... Al hablar de los laicos como levadura no se puede dejar de lado este campo. Tenemos excelentes ejemplos dentro de nuestra familia (Alberto Marvelli) o cerca de ella (Giorgio La Pira, Julius Nyerere).

Concluyo asegurando que, como Familia Salesiana, queremos seguir caminando con nuestros jóvenes en todas las partes del mundo, sin olvidar que la levadura es el Evangelio de Cristo Vivo, “esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!".[9]

El Papa Francisco, siempre muy sensible y atento a la situación de los jóvenes y abierto a la visión de la colaboración de la Familia Humana, en la construcción de una sociedad más humana y fraterna, nos invita a “pensar y gestar un mundo abierto” y hace un fuerte llamamiento a que para encontrar la verdad y la felicidad en la vida, el único camino es el del amor al prójimo y el estar al servicio de los demás de forma abierta y generosa porque es "desde la intimidad de cada corazón, el amor crea vínculos y amplía la existencia cuando saca a la persona de sí misma hacia el otro”.[10]

Con gran esperanza y confianza, invito a toda la familia de Don Bosco y especialmente a los laicos y laicas de la misma familia y a tantos otros de este vasto movimiento salesiano a responder de modo creativo, colaborativo y concreto, en todo lo posible, a esta humilde propuesta del Aguinaldo de 2023 para ser realmente esa levadura semejante a la del Evangelio que Jesús nuestro Señor proclamaba.

[1] “No nos dejemos robar la esperanza, no permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino, que «fragmentan» el tiempo, transformándolo en espacio. El tiempo es siempre superior al espacio. El espacio cristaliza los procesos; el tiempo, en cambio, proyecta hacia el futuro e impulsa a caminar con esperanza”. (Papa Francisco,  Lumen Fidei, n. 57).

[2] Papa Francisco, Fratelli Tutti 11 (citando nota 8: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo diplomático, Santiago – Chile (16 enero 2018): AAS 110 (2018), 256).

[3] CLARETIANOS, Ciudad Redonda, “Vivir para Dios: dimensión política de la Espiritualidad Laical” (pdf)

[4] BERZOSA, R., “¿Una teología y espiritualidad laical?” Revista Misión Abierta, (mercaba.org/fichas/laico)

[5] Nicolás Núñez, L.C., La vocación laical en la Iglesia. Una reflexión desde la perspectiva eclesiológica Ecclesia, XXIX, n. 3-4, 2015 – p.218.

[6] CG24, n. 71.

[7] CG24, n. 39.

[8] RECTOR MAYOR, Carta de conclusión del IIº Seminario de promoción de las Causas de Beatificación y Canonización de la Familia Salesiana, Roma, Abril 2018

[9] Christus Vivit, 1

[10] Fratelli Tutti, numero 88